viernes, 27 de septiembre de 2013

Cuatro dimensiones de buenas prácticas

Del libro de Johnston, en las conclusiones del libro, propone estos consejos para unas buenas prácticas docentes:

Cuatro dimensiones de las buenas prácticas

  1. Claridad y visibilidad: “El nombramiento de los cargos y su responsabilidad deben ser claros, efectivos y ser sometidos a control”. (p.126)
  2. Compromiso y actividad: Hay que erradicar la cultura del mínimo esfuerzo, cuestionar las prácticas minimalistas de trabajo, la apatía y la inercia. Hay que solicitar alto nivel de asistencia, puntualidad al principio y ir avanzando en la autoconciencia, la energía, la excelencia y un alto rendimiento.
  3. Evaluación y cambio: “La evaluación debe conducir a una mejor utilización de los recursos existentes, y a la adquisición de nuevos recursos, para mantener y mejorar el primer año”, pero que podemos hacer extensivo a cualquier proceso de enseñanza – aprendizaje.
  4. Transformación del entorno de aprendizaje: cuyos aspectos clave son : el horario académico, el equilibrio y consistencia en el currículum; así como las implicaciones para la enseñanza, el aprendizaje, la evaluación del curso, el desarrollo educativo, el desarrollo profesional y los méritos que reporta al perosnal, los servicios de apoyo al estudiante y el desarrollo en el campus.

jueves, 26 de septiembre de 2013

El perfil del profesorado.


El perfil personal del profesorado.
En este blog, se puede acudir a la categoría profesorado para encontrar más de doscientas referencias sobre el perfil del profesorado, no sólo el profesional sino también el personal. En esta ocasión, apoyándome en el libro que sigo en estos días el profesor de primer año (enlace), indicaré algunas características, personales según este autor pero que, personalmente, también considero que son profesionales y por tanto se pueden adquirir en el proceso de formación:
-          La apreciación de que el aprendizaje es fruto de lo que hacen los estudiantes  más que del comportamiento del profesorado.
-          Capacidad para emplear variadas técnicas en el aula para favorecer el aprendizaje.
-          Habilidad para evaluar y rediseñar los cursos para desarrollar entornos o escenarios más propicios para el aprendizaje.
-          Concebir unos “sistemas de devolución” – evaluación formativa, diría yo – que permitan a los estudiantes ir estableciendo sus propios criterios de bondad en lo que respecta a la asignatura.
-          Promover el trabajo en grupo de los estudiantes.
-          Compromiso con la erudición y con la investigación.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Hablando de evaluación

La evaluación es la parte más crucial desde el punto de vista social ya que sirve para dar una calificaciones que otorgarán títulos y diplomas, y facilitarán el acceso a un puesto de trabajo. Pero, paradójicamente, no siempre se habla de los detalles y no se explicitan con claridad el concepto que profesorado y estudiantes tienen de la evaluación. ¿Qué espera el profesor en un exámen? ¿Qué cree el estudiante sobre qué y cómo responder para obtener una buena puntuación?

Por eso, conviene hablar de cómo será la evaluación, facilitar ejemplos de otros años. Igualmente, hay que realizar una evaluación formativa de calidad que permita a los estudiantes ir autoevaluándose. Una evaluación en la que no sólo se indique lo que está mal sino por qué: incompleto, erróneo, incluso orientar hacia la respuesta acertada.

Para más información, acudir a la categoría evaluación en este blog.

martes, 24 de septiembre de 2013

Sin inauguración

Había reservado la entrada de "El día después" porque era claro que si siempre la apertura oficial del curso siempre es noticia, este año iba a serlo más porque contaba con la presencia del ministro y del Príncipe de España.

Yo me estaba preparando para pedirle  dinero para el equipamiento del nuevo edificio a alguna fundación del Príncipe, pero el jueves el Rector nos anunció que el acto se suspendía.

Desde entonces, polémica por la decisión tomada, unos a favor, otros en contra.

Yo pienso que:

Que si quieres diálogo, no se puede ser arrogante.
Que el descontento no se acalla con la fuerza.
Que si quieres dialogar, hay que escuchar y no sólo oír.

Si se hubiera celebrado el acto de apertura, las acontecimientos se podrían haber precipitado porque cuando uno se ríe cuando le insultan, cuando el otro saca "la porra" cuando se le pregunta la hora, cuando el de más allá se empeña en mantenerse en el sillón a pesar de que lo prudente sería bajarse; entonces, mi Rector ha tomado una decisión sabia aunque personalmente nunca le será reconocido.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Metodología del primer año


Ideas rectoras de la metodología del primer año:
  • Exigencia del aprendizaje autónomo, en pensadores críticos y polifacéticos.
  • Fuente de ideas y de preguntas, no simplemente una transmisión de contenidos.
  • Ejercicio de desarrollo intelectual y no sólo para aprobar exámenes.
  • Participación en sus propias actividades de aprendizaje.
  • Contar con apoyo y una buena devolución de información evaluativa.

Podríamos expresarlo a través de dos principios que implican a toda la comunidad universitaria, no sólo al profesorado sino también a los estudiantes. [personalmente incluiría también al Personal de administración y servicio]: compromiso y empoderamiento.

Concretamente para evitar que descienda la asistencia de los alumnos a clase se propugna que se pongan en marcha actividades distintas de la escucha y toma de apuntes, como son los cuestionarios, los grupos de debate, etc.

Igualmente, es necesario, destacar, explicitar conceptos importantes como son la empleabilidad, la formación permanente, la ética profesional o la conciencia ciudadana.

La estrategia propuesta por Johnston (p.85) la denomina “autonomía guiada” que analiticamente consiste en:

-          Aprender para comprender: es decir, no sólo es memorizar y preparar exámenes sino una actividad cognitiva compleja en la que interactúan cognición, implicación social y motivación.

-          Enseñar para aprender: remplanzando el modelo de profesorado transmisor de conocimientos por un facilitador del aprendizaje.

-          Desarrollo profesional para el profesorado: reconociendo que el cambio metodológico es complejo y requiere tiempo, “los profesores no solo desarrollen un estilo de enseñanza más facilitador, sino también que adopten una práctica educativa basada en el conocimiento y orientada hacia la investigación”. (p.85)