domingo, 19 de enero de 2014

El tiempo escolar

En el debate sobre la jornada continua de los escolares, de las etapas de educación infantil y de primaria, ya que los institutos de secundaria hace tiempo que hacen una jornada continuada, debemos tener diferentes consideraciones ya que se trata de una decisión compleja en la que intervienen al menos:


  • a)      La compatibilidad de horarios con las jornadas laborales de los padres: Hace unos días se celebraba en Zaragoza un congreso para reflexionar sobre el cambio horario y como hace 70 años se adoptó el horario de Europa Central cuando nos correspondería el del meridiano de Greenwich;
  • b)      los horarios comerciales,
  • c)       los prime time televisivos, etc.
Por tanto, habría que incluirlo dentro de un debate más amplio que implica a toda la sociedad. Mientras tanto, ya que se trata de una cuestión compleja y prolongada en el tiempo, entiendo que se debería dar autonomía a los Centros escolares para que, en función de las características de su comunidad educativa, se establecieran propuestas de horarios diversos: No es lo mismo un centro donde sus padres están desempleados en un alto porcentaje y pueden dedicarse a la labor educativa que ha sido un tanto abandonada por las familias; que un centro donde los padres mayoritariamente no pueden conciliar su vida laboral con la familiar-escolar.
Una vez adoptado un tipo de horario por mayoría, se deberán facilitar apoyos para los niños de aquellas familias que no puedan adecuarse a los horarios elegidos, al igual que lo necesitan algunas familias por su procedencia o sus circunstancias económicas.

Dice Xavier Melgarejo, que ha estudiado en profundidad el sistema educativo finlandés, que: “En primaria, en Finlandia hacen 608 horas lectivas, mientras que en España, 875. Así que no hay una correlación entre el número de horas lectivas y éxito escolar”. Es decir, que no son las horas de permanencia las que promueven el éxito, sino la actividad que se desarrolla. En Italia, hasta hace poco tiempo, existía la escuela a “tempo pieno”, y algunos niños permanecían más horas en la escuela realizando actividades de refuerzo y de apoyo. Por eso, no sería bueno establecer que todos los niños estuvieran el mismo número de horas, porque esa homogeneización no es justa para la igualdad de oportunidades.
Tampoco hay que olvidar que los niños, en muchas ocasiones, realizan actividades curriculares durante todo el horario escolar, sin tiempos de descanso o de realización de actividades que sirvan para relajarse.  El tiempo de descanso de 12 a 15 horas procede de unas costumbres sociales que ya desaparecieron hace mucho tiempo. Porque hay que considerar el nivel de atención de los escolares que disminuye según avanza la jornada y que precisan de tiempos de descanso y de un cambio de actividad.

En este debate prevalecen los intereses del profesorado, de las familias, incluso de la Administración; en cambio, los intereses de los escolares se quedan en un segundo plano. Los niños y las niñas necesitan para su desarrollo educativo y personal a la escuela pero también de sus familias.

Se debería dar autonomía a cada Centro. No debe prevalecer ninguna opinión. Nuestra falta de consenso es una de las razones de nuestros fracasos. Todas las partes implicadas deben aportar flexibilidad incluidas las empresas para compatibilizar los horarios de trabajo y los horarios escolares.

Este testimonio de una madre creo que refleja mi posición ante este tema:

Así que mi opinión quizá también parta de mi egoismo personal… pero mi hija, que no se queda a comedor, y no hace extraescolares (o las que ha hecho hasta ahora han sido de tipo “lúdico”) quizá aprovecharía mejor el tiempo si tuviera jornada continua. Tendría toda la tarde para hacer los deberes, descansar, jugar… Claro que esto lo digo porque con mi marido en el paro, no tenemos problema a la hora de organizarnos. Si mi marido trabajara, como trabajaba antes, a jornada partida… pues no sé cual sería mi opinión… igual decía que para tener que apuntarla a todas las extraescolares del mundo (porque las extraescolares se suelen convertir en aparcaniños) prefería una jornada partida más descansada… Por eso digo que a veces nuestras opiniones no parten del interés de los niños, sino del nuestro propio.
Cierto es… que con la jornada continua se acabarían esos ratos de juegos en el patio del cole, o fuera del cole, mientras merienda con sus amigas. Y esos ratos, ciertamente, son muy importantes para ella.

No obstante a los que sigo echando en falta en este debate es a los estudiantes, y no sólo a los de secundaria que en su mayoría empiezan a las 8 y acaban a las 14 horas y tienen las tardes libres; sino a los de educación  Primaria e Infantil que también son los que se cansan, los que les gustaría estar más rato con sus padres, con sus vecinos, etc.

Hay que distinguir entre jornada escolar y jornada laboral del profesorado ya que los trabajadores deberán seguir haciendo sus 30 horas de permanencia en el centro y habrá niños y/o familias que será conveniente que estén más tiempo en la escuela realizando otro tipo de tareas extracurriculares o de apoyo y refuerzo a las curriculares.

Por eso, se trata de un tema en el que hay que tener C,D y E. CONSENSO, DIVERSIDAD y ECONOMÍA.

- Consenso entre los implicados: alumnado, profesorado, padres, administración, y su órganos de representación.
- Diversidad de estudiantes, de familias y de Centros educativos.
- Economía: esta mejora de la calidad educativa que se hace a través de la organización del tiempo escolar precisa de recursos.

Desde diferentes tipos de vista, se me ocurre un principio para la cuestión de la Jornada Escolar que nos ocupa.
Desde el punto de vista sociológico, equidad;
desde el punto de vista político: diálogo
desde el punto de vista organizativo: flexibilidad, autonomía de los Centros;
desde el punto de vista didáctico: diversidad de actividades: apoyo, refuerzo o desarrollo.

Como el blog se consulta desde lugares muy diferentes, os animo a que nos digáis el horario que llevan los escolares en los lugares donde estáis.