martes, 27 de enero de 2015

Rompiendo los cánones

Rompiendo los cánones de espacio y tiempo escolares.

Es de todos conocido que lo primero que hay que resolver es una actividad escolar o formativa son el lugar, el espacio donde se llevará a cabo y en qué horario.
La teleformación, por su parte, está rompiendo los cánones del tiempo ya que aprendemos a cualquier hora del día, incluido de madrugada; pero todavía queda mucha enseñanza presencial donde los aprendices y los formadores se encuentran.

Somos muchos los que predicamos, con poco éxito, que la metodología está vinculada a estas dos coordenadas.

Los espacios, clásicamente son aulas dispuestas de modo frontal. Yo les llamo aula autobús aunque el "conductor" no esté de espaldas como le ocurre al chófer, pero los estudiantes contemplan el dorso de sus compañeros y compañeras.
La disposición es parecida a la fotografía de la izquierda:











Rara vez, se encuentra otra disposición (motivos de limpieza o de que hay que "explicar", justifican esa disposición lineal y poco participativa) que favorezca la comunicación entre los alumnos.

De los horarios, se puede decir lo mismo porque, a pesar de predicar la globalidad, la interdisciplinariedad o otras inter e intra, los horarios son motivo de disputa en cualquier reforma educativa. Como ejemplo, la ocurrida con la LOMCE.

Afortunadamente, cada vez son más los que se atreven a cambiar la disposición de mesas y sillas, si bien el aumento de la ratio profesor - alumnos no lo favorezcan.

20 comentarios:

Rubén Aráez Iniesta dijo...

No puedo estar más de acuerdo, creo que la educación Española necesita un giro radical para cambiar la actual situación de fracaso escolar. Uno de los cambios significativos que yo creo que surtiría efecto inmediato sería la distribución de las mesas de clase, como bien mencionas en esta entrada. La existencia de competitividad en las aulas es patente, el querer sacar mejores notas que otro alumno genera cierto individualismo que a la larga puede ser contraproducente. Con respecto a los horarios, decir que el aumentar las sesiones de algunas asignaturas a la semana no creo que vaya a servir de mucho, yo creo que una cosa iría enlazada con la otra, el trabajar en equipo ayudaría a que los alumnos con ritmos de aprendizaje más lento vayan progresando con la ayuda de los compañeros, y a la vez estos, los alumnos con un nivel de aprendizaje más rápido aprendan a trabajar con los demás.

María dijo...

Buenos días. Estoy totalmente a favor con su entrada sobre un nuevo cambio en la organización de las aulas y los horarios. Pienso que los alumnos a sentarse como mínimo en parejas o grupos, pero nunca de forma individual.
Por un lado, si yo fuera docente, distribuiría las mesas de modo que se llegue a formar una gran mesa, estando los alumnos sentados alrededor de ella, ya que, esta organización facilita el trabajo por parejas y reduce la distancia entre el profesor y los alumnos.
Por otro lado, veo una buena organización la de por grupos, con la ventaja de facilitar el trabajo por parejas y grupal, y la vez es positivo para que el profesor se pueda mover con mayor facilidad por la clase y seguir el trabajo de cada alumno personalmente.
Respecto a los horarios, pienso que no todas las asignaturas necesitan las mismas horas para impartirlas. Como bien se sabe con el nuevo cambio de la LOMCE, las clases tienen una duración de 45 minutos en lugar de los 60 min de toda la vida. Bajo mi opinión, pienso falta tiempo por donde lo mires, ya que, como bien se sabe entre que el profesor sale de una clase, llega a la otra, se acomoda, pone la clase en orden y empieza han pasado mínimo 15 minutos por lo que nos quedaría solo media hora de clase. Lo veo una locura enorme.

I.L* dijo...

Totalmente de acuerdo. No podemos continuar en pleno siglo XXI usando las metodologías y formas de aprendizaje más antiguas. Se hace necesario introducir en el aula innovaciones que permitan a los alumnos no sólo aprender mejor los conocimientos sino también propiciar unas buenas habilidades de comunicación y cooperación. Éstas interacciones con los compañeros y el profesor son, sin duda, esenciales para un buen desarrollo personal y escolar.

Miriam Garcia dijo...

En mi opinión, la redistribución tanto de las mesas como del horario cambiaría esta situación de fracaso escolar, ya que se eliminaría el tradicional pensamiento de que el profesor es el que enseña y los alumnos escuchan.
Como bien dice en la entrada, la foto de la derecha supone una revolución con respecto a la metodología, los alumnos se convertirían en participes tanto de su conocimiento, como del conocimiento de sus compañeros, haciendo las clases mas participativas y entretenidas para los mismos.Debemos tener en cuenta que parte del fracaso escolar es porque los alumnos se aburren en el aula, no les interesa, es decir, con un cambio de metodología que se adaptara a estos, como la distribución de las mesas o el horario (añadir o quitar horas de ciertas asignaturas, o incluso, añadir otras materias nuevas),en mi opinión, parte del problema educativo actual quedaría solucionado.

Jesús Vicente dijo...

Como bien ha explicado en el post, es de gran importancia el espacio en el que se imparte clase y el tiempo de estas. La distribución del aula debe meditarse detenidamente, buscando la forma que más pueda contribuir a favorecer la enseñanza pero también la relación entre los propios alumnos.
Normalmente los profesores no le dan importancia a este espacio, dejando de alguna de lado la importante influencia que puede suponer una buena distribución del espacio en el clima del aula. Pocos son los docentes que buscan utilizar el espacio de manera provechosa, colocando, por ejemplo, las mesas en forma de “U” para que los alumnos puedan mantener contacto visual entre ellos, ver sus expresiones y no sus espaldas.
En mi opinión, tratar de forma adecuada el espacio puede ser una gran ventaja que pueden aprovechar el profesor y los alumnos, tanto para mejorar las clases y las relaciones entre ellos.
Un saludo, Jesús Vicente alumno de 3º de Pedagogía.

JuanRosDrums dijo...

Totalmente de acuerdo con usted.
Desde el Grado en Pedagogía que estudio nos enseñan que las actividades grupales y ese tipo de metodologías ayudan en muchos casos a aumentar el rendimiento de los alumnos, y todo eso nos lo explican mientras estamos es ese "autobús" al que usted se refiere. No sería justos decir que afortunadamente, algunas asignaturas, como Nuevas Estrategias de la Enseñanza, estamos colocados y trabajamos como en la imagen de la derecha, y mi experiencia ha sido muy positiva.
Un saludo.

Almudena Gil dijo...

Hola,estoy tremendamente de acuerdo con usted en que necesitamos un cambio de metodología educativa ya, resaltar a los maestros la importancia de trabajar conjuntamente y entre iguales para nutrirse de conocimientos recíprocamente.
Si bien es cierto, que en ocasiones los alumnos parecemos el perro de Pavlov adiestrados para almorzar a una determinada hora, organizados y cronometrados al milímetro, mientras en la boca los alumnos desorientados: "¿y ahora qué toca?"
Cada vez más se impone la necesidad de romper protocolos, lo que no quiere decir que se reduzca la calidad en la educación, aparece cada vez más la connotación de que si más normas, más restricciones, más severos, serán más educados, rotundamente NO!
Saludos. Almudena Gil.

Elena Rojo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo que a veces la ubicación del mobiliario en clase puede ser perjudicial para los alumnos ya que suele suponer una barrera para estos debido a que la distribución de las mesas y sillas conlleva al aislamiento de los propios alumnos, cuando lo que se debería de estimular es una posición de trabajo que los lleve a un aprendizaje basado en la cooperación, trabajos en grupo que hagan que estos aprendan unos de los otros, que interactúen más y que favorezca la comunicación.
Con respecto a los horarios, he de decir que también estoy de acuerdo de la inadecuada asignación que hay, pero pienso que hasta que el sistema en general no se ponga de acuerdo para una mejor distribución y aplicación de estos, que haga que favorezca a todos los alumnos, no se llegará a una decisión adecuada para el futuro de estos.

Cristina García Ruiz dijo...

La distribución del mobiliario en el aula es un aspecto fundamental por el que no podemos pasar de puntillas. No es extraño que docentes, e incluso padres y madres, se abrumen si se les propone modificar la organización del aula en grupos, por ejemplo, afirmando que promueve el despiste. No se puede obviar que una distribución así facilita la comunicación con el resto de compañeros/as, lo cual puede ocasionar repercusiones negativas en cuanto a una fluida dinámica de clase. No obstante, este tipo de distribución mobiliaria permite el trabajo en pequeño grupo, fomentando la cooperación, la colaboración, la participación y la ayuda mutua, por lo que se debería apostar por ello, teniendo en cuenta el tipo de materia, la actividad a llevar a cabo y el alumnado receptor de que se trate, pues, como es obvio, no es óptima para todas las situaciones.

ainhara González bernal dijo...

Una entrada breve y concreta sobre la actualidad en las aulas. Estoy totalmente de acuerdo con que hay que cambiar varias cosas, no solo una, pero se podría empezar con algo tan sencillo con la disposición de las mesas y de las sillas. Es ilógico que todos los profesionales que dedican su vida a la educación defiendan la pedagogía y a la misma vez hagan tantas cosas tan poco pedagógicas.

Raquel Lozano dijo...

Totalmente de acuerdo. Aunque esta metodología ha cambiado en algunas aulas no se está haciendo al nivel que debería. Como mejor aprendemos los alumnos es gestionando nuestro propio aprendizaje, colaborando con el resto de compañeros y está claro que tal y como están dispuestas las aulas no favorecen este tipo de aprendizaje. Por otro lado, nos encontramos con el inconveniente del horario y la inflexibilidad de materias, pues estas se establecen por horas e inmediatamente después de acabar una hora, aunque hayas conseguido enganchar a tus alumnos en la tarea, debe de terminar, ya que toca ponerse con otra asignatura. Deberíamos de poder establecer un currículum que permita la continuidad y conexión real entre materias, lo cual ayudaría a la organización y motivación del alumnado.

Nuria H. dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con esta idea pues a menudo se critica la falta de metodologías pedagógicas que inciten y motiven el aprendizaje pero muy pocos son los que hacen algo al respecto. Para llegar a los grandes cambios hay que empezar por los pequeños y este es un claro ejemplo de cómo hacerlo.

Ana Belén dijo...

Tras leer esta entrada, he de decir que estoy totalmente de acuerdo con usted.
La posición en la que se encuentran las mesas en los colegios e institutos no favorece el aprendizaje de los alumnos, ya que esta distribución los limita a escuchar lo que el profesor les dice. Si las mesas se encontrasen como en la foto de la derecha, los alumnos interactuarían con sus compañeros, intercambiarían vivencias, harían trabajos en grupo, por lo que su motivación seria mayor y el colegio no les resultaría tan aburrido.
En mi opinión creo que esto debería cambiar, las clases se deberían de hacer más atractivas para los alumnos y así podríamos conseguir que el fracaso escolar disminuyese.

Dolores Morales dijo...

Una entrada breve pero con bastante importancia. Estoy de acuerdo que las escuelas necesitan cambios inminentes y un buen comienzo sería empezar por un cambio en la organización de las aulas y en la forma de trabajar de los alumnos.
Los alumnos, sobre todo los más pequeños, solo tienen ganas de jugar y de relacionarse con sus compañeros, de ahí que la mayor parte del tiempo estén distraídos en clase y les cueste estar atentos a lo que dice el profesor.
Yo considero que la mejor manera de conseguir que los alumnos trabajen en clase, es desde el trabajo cooperativo, en grupos o parejas, ya que, aunque en un principio sería difícil que los alumnos llevaran una organización, con el tiempo, desde mi punto de vista daría mejores resultados, ya que los alumnos aprendería en colaboración con otros, y las clases se les haría más entretenidas.
Por otro lado, con respecto a los horarios, estoy totalmente en contra de los cambios que se han hecho desde la LOMCE en la Educación Primaria, recortando horas de las Artes y añadiendo en las asignaturas instrumentales, ya que, con esto, lo único que van a conseguir es agotar a los alumnos y que pierdan interés en estudiar. Los niños, necesitan todo tipo de conceptos, no solo formales, sino también necesitan desarrollar los aspectos creativos y combinar educación con diversión, porque al fin y al cabo, se trata de niños.

Miriam Gosalbez Felipe dijo...

Buenas tardes, estoy totalmente de acuerdo con su entrada. Es evidente, que la disposición de las mesas y las sillas en las clases es de vital importancia. A muchos profesores les lleva de cabeza este tema, ya sea porque la clase es muy grande y sobra sitio o es más pequeña con mesas muy grandes, y por el contrario, falta sitio.
Pienso que incluso los propios alumnos tienen un mal concepto sobre la disposición de las clases, ya que éstos creen que la única forma correcta de aprender es poner las mesas en fila de cara a la pizarra.
La forma en que los profesores distribuyan sus recursos o en la que organicen el aula, pienso que supone un porcentaje muy elevado de que su labor como docente se realice de forma correcta y con el 100% de éxito.
Una de las formas más correctas, a mi parecer, es colocar las mesas en forma de “U”, ya que es un método que fomenta la participación y la cooperación entre alumnos y profesor-alumno, es decir, un método innovador que pocos profesores por desgracia utilizan.
Por otro lado, La utilización de nuestro tiempo debe de estar en función de la importancia de nuestras metas y actividades. Los docentes deben organizar apropiadamente las metas y actividades, y realizarlas en orden de importancia, ya que de esta manera harán un excelente uso del tiempo. La organización de tiempos es importante para los alumnos con ritmos de aprendizaje más lento, ya que ellos necesitan más ayuda.

Maite Villena dijo...

¡Hola, buenas tardes!
Estoy totalmente de acuerdo con esta entrada. Bajo mi punto de vista la enseñanza española necesita un cambio en las metodologías llevadas a cabo en las clases. Para llevar a cabo estos cambios es muy importante tomar en consideración los dos elementos de los que usted habla: la organización de las mesas y el horario. En cuanto a la distribución de las mesas deberían organizarse por grupos de cuatro o de cinco personas, o que la clase tenga una distribución de “U”, ambas formas de organización crean un ambiente muy diferente en el que se muestra una mayor cercanía entre el profesor y el alumno. También favorece las propias relaciones entre los alumnos potenciando el trabajo en equipo, la colaboración y la participación. No obstante es muy importante tener algo en consideración, y es que hay clases en las que las mesas están agrupadas por grupos, pero estos grupos están categorizados por buenos alumnos, alumnos que no hacen nada los que más se distraen, etc. En este caso aunque la distribución haya cambiado no será nada enriquecedor bajo mi punto de vista.

Jose Jimenez dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con lo escrito. La distribución del mobiliario del aula es de suma importancia ya que, la forma en la que se organizan la clase, marcará la forma en la que se puede impartir una clase. En la actualidad, no se pueden utilizar antiguas metodologías, hay que desarrollar otra forma de participación y comunicación en el aula, en la que los alumnos y las relaciones entre ellos pasen a ser el primer plano, dejando atrás el modelo clásico en el que el alumno pasa a formar parte del moviliario.

Fátima González Martínez dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con la idea de cambiar la organización de las aulas…Un simple cambio en la distribución de las mesas y otros recursos asegurarán un incremento de de la colaboración entre los alumnos a la hora de aprender. Aunque, bien es cierto, que este cambio a veces nos supone cierta incertidumbre ya que puede provocar ``descontrol´´ en los alumnos. Con esto me refiero a que cueste más que presten atención al docente. Es inevitable que, sobre todo al principio, los alumnos estén más inquietos y ``descentrados´´ con esta nueva organización. Es, en este momento, en el cual debemos captar su interés y fomentar una metodología más participativa, orientando siempre la participación del alumnado hacia tareas educativas. Este es el comienzo del aprendizaje cooperativo. Pero para ello, es imprescindible que nuestros alumnos sientan la necesidad de trabajar con sus compañeros para completar una tarea de aprendizaje. También habrá tiempo para tareas más de tipo competitivo que realicen los alumnos de forma individual, ya que ambos métodos de trabajo son complementarios. Incluyo una cita al final sobre el aprendizaje cooperativo:

“Mejor están dos que uno solo, porque logran mayor fruto de su trabajo. Si caen, el uno levanta al otro; pero ¡ay del solo cuando se cae! No tendrá quien lo levante (…). Si alguien avasalla a uno de ellos, los dos le hacen frente; la cuerda de tres cabos tarda en romperse”
(Eclesiastés 4: 9-12)


Ana Flores Palazon dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con el tema que se aborda en este blog. Como bien ha explicado es importante la forma en la que se distribuyen las mesas en el aula y el tema del horario. Con el fin de contribuir de manera positiva en el aprendizaje de los alumnos. El trabajar en grupo en lugar de individual ayuda en la relación de los alumnos, cambia mucho en lugar de ver sus espaldas ver sus diferentes expresiones . Así se fomenta la cooperación, la colaboración…

Ainoha Pallarés Alemán dijo...


Resulta muy interesante su reflexión Enrique. No solo es importante cambios en la metodología, sino que con esta deben introducirse cambios en la organización y distribución de clase.
Como están sentados los alumnos en clase influye sin duda en su aprendizaje, la distribución normal de clase, en filas con un único pupitre, es útil para evaluaciones individuales. Mientras que una distribución en grupos de cuatro y parejas favorece más el trabajo en equipo, para una interacción entre alumnos. Esta mecánica por ejemplo, sería muy útil para que así los propios alumnos creen su propio aprendizaje ayudándose el uno al otro, mediante un continuo feedback.
Por lo tanto en la actualidad no se deben utilizar metodologías antiguas, hay que potenciar la participación y la comunicación en el aula, donde los propios protagonistas del aprendizaje son los mismos alumnos, y el profesor, por otro lado, es un guía, un facilitador de información