martes, 9 de enero de 2018

Los dinosaurios no fueron tan estúpidos

He encontrado este escrito en no sé donde y no sé de quién, parece una reflexión de final de año 2017, me ha parecido conveniente titularlo con la última frase.

"Sé que soy un privilegiado, pero no es por eso por lo que NO me suicidaré sino porque soy cobarde.
Como sabéis,también soy un ateo convencido por lo que no espero walkirias de ningún tipo en el más allá.
PERO me falta es la esperanza de que en los próximos años las cosas puedan ir mejor que hasta ahora, fe en la humanidad y no percibo apenas la caridad, la solidaridad.
Repasemos:
- salud, no he tenido ningún padecimiento grave salvo un par de cólicos nefríticos o similar superados rápidamente. NO cuento con más intervención quirúrgica que la de las anginas cuando era pequeño. Mi dentista me arregla de vez en cuando alguna caries y mi médico de cabecera como tiene el nombre y el apellido de los homónimos de mis abuelos cuida que mi colesterol y triglicéridos se encuentren perfectamente.
- Dinero: alguna dificultad tuve allá por los ochenta cuando sin trabajo esperaba la llegada de mi primer hijo, pero rápidamente un trabajo llegó y aunque me metí en hipotecas nunca falto alimento, incluso vacaciones al mar. Luego hasta he tomado decisiones acertadas a juicio de los modernos como es NO tener ni coche ni vivienda en propiedad, lo alquilo cuando los necesito.
- Amor: aunque en estos momentos siento su ausencia, no voy a decir que no haya sido afortunado. Lo he sido aunque quizás no haya sabido corresponder. Y lo que creo es que tengo el cariño de muchos amigos y amigas que vendrían a impedir que me tirara por un puente ( ya he advertido que no lo haré por cobarde, pero dejadme que lo piense reiteradamente, no hay peligro!)
Pero a mi alrededor percibo un mundo que no tiene esperanza, que no cree en el futuro. Que consume, que se apunta al carpe diem, porque si hoy estamos bien, vaya usted a saber como será mañana.
Un mundo indiferente que consume alocadamente frente a las imágenes de los refugiados o de los rescatados de las pateras.
Un mundo que permite gobernantes egoístas, mentirosos, megalómanos y un sinfín de características que los hacen ser los más inapropiados para ocupar los cargos de gobierno  para los que son elegidos, propiamente por todos nosotros, esto es lo más cojonudo diría un castizo aunque machista. Es como cuando sabiendo que los pimientos verdes nos sientan fatal al estómago, seguimos comiéndolos.
Una especie que acelera su paso hacia la extinción. Los dinosaurios no fueron tan estúpidos".

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