sábado, 13 de julio de 2019

Tour 2019

Este año he repetido en la "persecución" de los ciclistas del Tour de France (Le Tour).
Como en la edición anterior, he escrito la crónica diaria de mi experiencia: mis vivencias y mis sensaciones.
En la edición actual había dos novedades importantes:

A) Me acompañaba, además de mi hijo Ales, mi hermana y mi cuñado.
B) El vehículo utilizado era un poco más grande: más alto, más ancho y más largo.




Esta edición pasaba primero por los Pirineos y luego fue a los Alpes. Nosotros, como en el 2018, aprovechamos por pasar por la ville de Bedarieux, donde nació nuestro padre en 1918. 



A partir de hoy, con jornada de descanso los lunes, como ocurre en el Tour, subiré la crónica diaria. Y aunque a algunos de los amigos habéis recibido algunas fotografías por el grupo de What, espero que la crónica os resulte de interés.
Como el año pasado, es un relato descriptivo pero a la vez reflexivo sobre lo que significa la experiencia. Incluso, sin ánimo de ser pretencioso, algunas cuestiones se acercan al pensamiento filosófico, antropológico o sociológico; porque Le Tour es eso y más.

Si este año he esperado a mi vuelta a casa, no ha sido sólo por las recomendaciones de las Fuerzas de Seguridad de no revelar el lugar donde nos encontramos; sino también porque la cantidad de público que acude a cada una de las etapas no permite ni enviar un mensaje de Whatapp. La autopista informática se colapsa como las autopistas y las carreteras físicas.

Espero os guste.