viernes, 26 de enero de 2024

García Lorca y Granada

 De la visita a Granada tengo un par de cuestiones que tengo que estudiar:

  • La relación de Granada con su poeta universal Federico García Lorca 
  • El caballo que se encuentra en lo alto del edificio destinado actualmente al Ayuntamiento

El último día de nuestra estancia, con una mañana esplendida de sol, decidimos adentrarnos en el Realejo por sus callejas. Después de pasear junto al Genil y subiendo por la cuesta de Antequera vimos por el exterior los Cármenes, el hotel Palace, contemplamos las vistas de la vega de Granada, y visitamos los jardines del Auditorio Manuel de Falla. Nos dirigíamos al Carmen de los Mártires de propiedad municipal y que se pueden visitar sus estancias interiores. Allí, han inaugurado un paseo de los poetas. En un mapa a la entrada se puede apreciar el listado de una treintena en el que podemos descubrir en el número cuatro al poeta universal Federico García Lorca, aunque no pueda decirse que esté destacado. Ni me gusto la estética ni la dignidad con que se le trata, como puede verse en la fotografía. 

Parece que en Alfacar, un pueblo a una hora de Granada,  donde se cree que fue fusilado, han erigido un Parque en su Memoria.

El otro detalle del que no obtuve respuesta, si se le puede llamar así, es el del caballo de una dimensión dictatorial (la primera vez y de noche pensé que habían subido la estatua de Franco a caballo) apoyado sobre unas bolas doradas, preside la  plaza del Carmen desde 2002. 

A pesar de que lo comenté con el guía del free tour, éste procastinó la respuesta y cuando se lo comenté a unos amigos, se despacharon con una lacónica respuesta de "un capricho de un alcalde que hubo". Nada más. 

 La escultura, bajo el nombre de El Instante Preciso, fue diseñada por Guillermo Pérez Villalta en 1991 y ejecutada por el escultor Ramiro Megías. Gobernaba un socialista José Enrique Moratalla.

Espero que las tres crónicas que he escrito sobre el viaje a Granada te inviten a conocer dicha ciudad. Es encantadora.







miércoles, 24 de enero de 2024

Baltasar Gracián

    Suelo consultar las estadísticas de este blog para ver cuáles son las entradas que se leen, así que descubrí que una entrada de 2009, titulada "Dos frases" había generado un interesante comentario:

Muchas gracias, Rosa: 

"Me gustan mucho las dos frases y no sabría con cual quedarme: Tal vez con la primera, sin restar méritos a la segunda
No había oído hablar de Francesco Guiciardini. ¡Vaya época en la que le tocó vivir y vaya circunstancias!. A mi me hubiera encantado estar en Florencia y Roma por aquel entonces y vivir todas aquellas intrigas y avatares...
Ya que hablamos de hombres ilustres y frases ilustres te regalo, aunque sin lacre, dos máximas de un aragonés del Siglo de Oro.
  1.  "Ser buen entendedor. Saber razonar era la más elevada de las artes; ya no es suficiente: ahora es necesario adivinar, y mas en asuntos que pueden decepcionar. No puede ser entendido el que no sea buen entendedor. Hay adivinos del corazón y linces de las intenciones. Las verdades que más nos importan vienen siempre a medio decir. El prudente debe saber entenderlas : refrena la credulidad en las cosas favorables y la estimula en las odiosas".
  2. " Hay que comenzar lo fácil como si fuera difícil y lo difícil como si fuera fácil, para no confiarse ni desanimarse . Sólo hay que dar algo por hecho para que no se haga; el esfuerzo allana el camino imposible. En los trances más difíciles no hay que pensar sino actuar. La visión del peligro provoca la parálisis".

Pienso que estas máximas, aforismos o como quieras lla
marlos, pueden servirte en el desempeño de tu cargo de Decano.

El autor es Baltasar Gracián y se contienen en "El Arte de la Prudencia"(son las números 25 y 204. He elegido estas pero hay otras muchas tan interesantes o más que las seleccionadas)

lunes, 22 de enero de 2024

Ríos y Zaragoza

Por Zaragoza pasan tres rios: el Ebro y dos de sus afluentes el Gállego por la izquierda procedente del Pirineo y el Huerva por la derecha procedente de la sierra Ibérica.

En Italia, aprendí que en las riberas de rios, lagos o el mar se denominan lunghofiume, lungholago, lunghomare, incluso en América junto a los grandes lagos discurre la calle Lakeshore. Por eso, me puse a indagar en el callejero si Zaragoza tenía en consideración a sus tres ríos.

Empezaré por el menos caudaloso: el Huerva; que discurre por el centro de la ciudad en la mayor parte de su recorrido tapado. Sí conciudadanos, se esconde en Gran Vía para pasar junto al Paraninfo Universitario y a El Corte Inglés, para volver a aparecer en el Paseo de la Mina aunque allí los gobiernos democráticos se acordaron de hacer un parque junto a el cauce. La calle Río Huerva es una trasversal, no en paralelo, de un tramo que discurre a cielo abierto. 

El Gállego llega a Zaragoza por los barrios de la margen Izquierda que nacieron de espaldas al río. La calle Rio Gallego se encuentra en el Barrio de Santa Isabel que es una zona residencial de expansión combinada con las primeras industrias que llegaron al enclave.


Finalmente, el Rio de Zaragoza, el Ebro, el más caudaloso de España según estudiábamos en la Escuela. Zaragoza siempre vivió de espaldas al río sus orillas sólo se veían cuando pasaba junto a la Basílica del Pilar y hubo que esperar a la exposición universal de 2008 para que sus orillas fueran paseables y transitables en bici. Pero nadie se acordó de la denominación de calle o avenida del Río Ebro. Yo no sabía dónde estaba (nacido en Zaragoza y desde 1979 residiendo en ella) hasta que consulte a Google. Ahí está, en el barrio de La Almozara (antes barrio de la Química por encontrarse ubicada allí una industria de tal tipo). Como se puede ver, es una calle perperdicular a otra de mayor longitud aunque tampoco muy larga que hace honor al Rio Duero.

Así, que mi propuesta es que alguno de los tramos que están a orillas del Río Ebro pasaran a denominarse Avenida del Rio Ebro, que sería lógico geográficamente y más acorde con el primer significado que la RAE atribuye a la palabra.