Hubo un tiempo en que subirse en un avión era una experiencia nueva, palpitante, placentera. Hoy en la actualidad cuando subes al avión has pasado por una experiencia estresante, controladora, desconfiada, aunque te muevas dentro del mismo país o del espacio Schengen. Hay que pasar el control de seguridad: ese que no permite llevar armas de fuego, material inflamable o un botellín de agua. Aunque los requisitos y normas han ido cambiando con el tiempo y con el lugar dónde estaba ubicado el aeropuerto.
Supongo que todos tendréis alguna anécdota que contar. Yo aprovecharé para indagar en mi recuerdo.
- Al principio el control lo hacía la Guardia Civil y buscaba mantener la seguridad del vuelo. Eran tiempos en que sucedían los secuestros de aviones. Yo llevaba una botella de vino para regalar (entonces estaba permitido). Cuando esperaba la salida de mi bolsa del scanner. La guardia civil dice: " Se ha roto la botella". Mi cara fue de ¡Ostras! La que se va a armar. Igual me detienen por joderles la máquina con el derramamiento del líquido. ¿Cuál sería mi cara?, que la guardía civil dijo: "¡Qué es broma! Era broma.
- La Guardia Civil siempre ha sido más indulgente: Así una vez, en los primeros tiempos que no se conocía bien las normas, me dejaron pasar un bote de cacao abierto aunque me comentaron que no estaba permitido al tratarse de un polvo.
- Otra vez llevaba un cortador de pizza que no sabía que estaba en mi equipaje, así que cuando pasó la cámara controlada por el personal de la empresa de seguridad privada, me mandó al Guardia Civil que me preguntó si alguien me había acompañado, si podía dejarlo en el coche, en suma de no subir a bordo ese objeto. Eran los tiempos en que volaba los fines de semana a Italia, así que dije de dejarlo allí y recogerlo el lunes. Pero le pareció que eso no era una solución, así que de forma discreta lo metió al fondo de la bolsa que estaba inspeccionando.
- Aeropuerto de Milán Malpensa, había comprado harina doble 00 para hacer pasta como la hacen en Italia. Guarde el recibo, el scontrino, porque su parecido con la cocaína es alto. Y lo era porque al pasar por el scanner, el segurata me hizo abrir la maleta donde estaban los paquetes de harina. Viendo el empaquetado no fue necesario enseñar el recibo.
- Luego durante dos años pasé mi contenedor refrigerador de la medicina que debía transportar en frío por varios aeropuertos del mundo. Creo que solo fue en el aeropuerto de Hannover que el empleado de seguridad abrió y reabrió aquel contenedor donde llevaba la aguja y las medicinas.
Ah! olvidaba las mil y una vez que el arco detector de metales ha pitado sin qeu llevara nada metálico pero me han dicho que era aleatorio. No sé si es verdad o ocurre como en aquel anuncio de calzoncillos en que una empleada hacia desnudar a un tipo que le gustaba a través de controlar el pitido de la máquina.
Pero a pesar de todas estas experiencias exitosos, siempre acudo a los controles con mentalidad de que algo no habré hecho bien.