La batalla de Sigüenza y el asedio a su catedral —a menudo catalogada como el "Alcázar fallido de los republicanos"— constituyen uno de los episodios más dramáticos del inicio de la Guerra Civil en el frente del Centro.
A continuación se detalla la cronología de los hechos y lo que aconteció tras la capitulación del templo ante las fuerzas sublevadas (el llamado "ejército nacional").
Cronología de la batalla y el asedio (1936)
- 25 de julio: Unos 500 milicianos republicanos (principalmente de la CNT y del batallón "Pasionaria") toman el control de la ciudad bajo el mando del comandante Martínez de Castro y Feliciano Benito.
- 7 de agosto: Las fuerzas sublevadas de la columna del coronel García Escámez inician la ofensiva e incursionan sobre la ciudad. Comienzan las semanas de duros combates por el control del territorio.
- Septiembre: El bando sublevado intensifica el asedio con fuego artillero continuo y bombardeos de la aviación alemana (Legión Cóndor). Ante la falta de refuerzos y la destrucción exterior, unas 800 personas (entre milicianos y civiles seguntinos que habían perdido sus casas) se refugian de forma permanente en la Catedral de Santa María buscando protección en sus recios muros fortificados.
- 8 de octubre: El ejército sublevado (integrado en la División Soria bajo el mando de José Moscardó) toma por completo el control de la ciudad de Sigüenza. Los reductos republicanos que quedan quedan completamente cercados y atrapados dentro del templo.
- 9 al 14 de octubre: Se vive una semana de asedio agónico. La artillería nacional bombardea la catedral desde cuatro puntos cardinales, provocando el derrumbe de parte de la nave central, el crucero y graves destrozos en la torre derecha. Algunos grupos pequeños de milicianos consiguen romper el cerco y huir a través del cementerio de los canónigos y las alcantarillas, pero la mayoría fracasa.
- 15 de octubre: Sin agua, sin víveres, sin munición y con el templo semiderruido y cubierto de cadáveres, los sitiados pactan la capitulación final.
¿Qué ocurrió cuando cayó la catedral?
Cuando se abrieron las puertas del templo el 15 y 16 de octubre, el panorama interior era desolador. La caída de la catedral trajo consecuencias inmediatas tanto para las personas capturadas como para el propio patrimonio histórico.
1. Clasificación y traslado de los prisioneros
Las fuerzas nacionales elaboraron una lista exhaustiva titulada “Relación general de los entregados en la catedral y llevados al teatro”. Según los registros documentales hallados por historiadores, se rindieron un total de 591 personas:
- 490 hombres (milicianos y civiles).
- 47 mujeres.
- 54 niños.
Todos los capturados fueron conducidos inicialmente al Teatro Capitol de Sigüenza, reconvertido en un centro de detención y clasificación provisional.
2. Juicios sumarios y fusilamientos
Tras ser clasificados en el teatro, la gran mayoría de los civiles de la localidad (incluidos ancianos, mujeres y niños) fueron puestos en libertad progresivamente, aunque bajo estricta vigilancia comunitaria.
Sin embargo, los milicianos combatientes y los sospechosos de filiación izquierdista radical sufrieron represalias severas. Fueron sometidos a consejos de guerra sumarísimos. Muchos de ellos fueron ejecutados de forma inmediata en las inmediaciones de la ciudad o trasladados a cárceles y campos de concentración de la zona nacional (como Soria o Burgos).
3. El misterio de los 157 desaparecidos
Uno de los legados históricos más oscuros de la caída de la catedral es el destino de un gran contingente de prisioneros. De la lista original de los capturados, las investigaciones de asociaciones de memoria histórica identificaron que 157 milicianos republicanos desaparecieron por completo tras quedar bajo la custodia del ejército sublevado. Se documentó que un grupo numeroso fue trasladado en camiones en dirección a Soria el 16 de octubre de 1936, perdiéndose su rastro en los márgenes de las carreteras de la provincia.
4. Ruina y posterior reconstrucción del templo
La catedral quedó prácticamente devastada. Las cúpulas, los rosetones, gran parte del claustro y obras de arte sacro incalculables se perdieron por los obuses. Aunque las obras de restauración comenzaron de manera precaria en 1937, la verdadera reconstrucción arquitectónica no concluyó hasta 1946 bajo la dirección del arquitecto Antonio Labrada, alterando significativamente la fisionomía exterior original que tenía la joya medieval antes de la guerra.
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