Hace 30 años, un 30 de abril, aparecía la siguiente noticia en Heraldo de Aragón, firmada por Marta Garu, Zaragoza
Prisiones: Al interno le faltaba un año para acceder a la condicional
Un preso se ahorca en una celda de aislamiento de Torrero
M.A. de 29 años de edad, fue encontrado muerto el pasado domingo en la celda de aislamiento que ocupaba en la prisión de Torrero, de Zaragoza. El joven utilizó la funda del colchón para hacerse unas tiras y colgarse por la ventana.
M.A. de 29 años, es el segundo preso que se suicida en la cárcel de Torrero en lo que va de año. El primero fue J.A., acusado del doble crimen del Picarral. M.A. se ahorcó el pasado domingo en la celda de aislamiento en la que se encontraba recluido y fue encontrado por un funcionario de prisiones alrededor de las dos de la tarde, según informaron ayer fuentes policiales.
El joven, que cumplía una condena de 12 años por robo y le faltaba un año para acceder a la libertad condicional, había intentado suicidarse ya en otra ocasión y había estado sometido a tratamiento en el hospital clínico hace unas semanas.
Este joven declaró como testigo el pasado mes de febrero en el juicio que se celebró contra la Asociación de Seguimiento y Apoyo a Presos de Aragón (ASAPA) por un delito de injurias del que les acusaba la Fiscalía y del que fueron absueltos en esta primera instancia (La asociación fue acusada por decir en un informe que un grupo concreto de funcionarios de la cárcel de Daroca sometía a los internos a malos tratos).
M.A. testificó en la vista que había padecido malos tratos en la cárcel de Daroca en concreto en una celda de aislamiento donde dijo haber recibido golpes y abusos, y que aquello le llevó a intentar suicidarse. Producto de esta tentativa de suicidio estuvo ingresado en la UVI del Miguel Servet. Posteriormente fue trasladado a la prisión de Torrero donde permaneció tres meses en el Grupo de Ayuda a Drogodependientes (GAD). Sin embargo, según contó entonces, de forma imprevista fue llevado a la cárcel de Huesca. “Allí no existe GAD y, además, un funcionario me dio recuerdos de Daroca y me dijo que yo tenía esquizofrenia y paranoia aguda con los uniformes, afirmo entonces M.A. También dijo que tenía “mucho miedo” de volver a la cárcel de Huesca por temor a represalias por haber declarado en este juicio.
Este testimonio llevó al abogado a pedir a la juez que lo incluyera en un programa de protección de testigos y que hiciera un especial seguimiento de su situación. Miguel Ángel B. Quería ingresar de nuevo en el GAD pero su petición no fue atendida.
Hace unas semanas estuvo en la planta de psiquiatría del Hospital y, según fuentes cercanas al fallecido, presentaba tendencias suicidas. De ahí fue remitido a la cárcel de Torrero, a la primera galería, y debido a un parte de un funcionario lo ingresaron en la celda número xx de aislamiento donde el pasado domingo fue encontrado colgado de la ventana. “En esos momentos no estaba el médico y aunque quisieron aplicarle oxígeno no sabían como funcionaba” dijeron las mismas fuentes.







