Tenemos una ciudad llena de obras y andamios, pero puntualmente en el tórrido mes de mayo se celebra unos días de macetas enterradas con flores que sobreviven poco en el clima continental zaragozano. Pero, queda muy bonito, viste mucho y sale muy colorido en las fotografías.
Mientras la remodelación de plazas, cauces de ríos son invadidas por una planta invasora: el CEMENTO. Pero esta invasión es ayudada por un caballo de Troya que son las empresas constructoras.
Cada día que abro Facebook hay una noticia en periódico digital o en periódico local que señala la tala de un árbol.
No es Zaragoza, sino Arles (Francia)
- Los de la calle Clave
- Los del barrio de San Gregorio
- Los de la calle Pedro Cerbuna
Con la excusa de que sus raíces levantan la acera, con motivo de qué sus ramas invaden los edificios o las farolas.
¡Qué distinto cuando en Japón me comentaban que había un solo jardinero para cuidar un único árbol centenario!
Pero claro aquí somos modernos y todo lo que tenga más de 65 años hay que prepararlo para la muerte. Es más fácil cortar un árbol centenario y plantar un palito con riego por goteo. Además, da más rentabilidad económica.
Otro día hablaremos de los desmanes de las empresas constructoras en materia de movilidad ciudadana.












