Paseando por las calles, reflexiono sobre las relaciones humanas, lo que han cambiado (cualquier tiempo pasado fue anterior), el cambio de valores, de las actitudes de los llamados seres humanos. Un día cualquiera, luego de la ocurrencia, me tomo varios días para seguir reflexionando y consulto la red, los diccionarios. Finalmente, me pongo a escribir.
La ocupación de las aceras es muy alta en los días navideños. Así que es fácil que no sea fácil caminar. Las aceras no están divididas en dos calzadas una para cada sentido de la calle; por eso, los peatones circulan por donde pueden y ahí se establece la ley del más fuerte que nunca es la de la persona mayor, anciana, jubilada, invisible a los ojos del resto de transeúntes. Los fuertes son aquellos que van en grupo de 3 o 4 en línea ( a veces más), los que van cargados de paquetes, los que llevan un carrito de niños, single o biplaza, etc.
Y en ese enfrentamiento es donde me surgen tres actitudes que denomino :
Me bastaría con quedarme con esta última. Renuncio a la amabilidad y a la cortesía.







