Ayer estuve viendo el ballet en el Auditorio. Y por enésima vez he comprobado la impuntualidad de las personas y la permisividad de los responsables del Auditorio de permitir la entrada cuando el espectáculo ya ha comenzado.
Yo había visto en las películas, incluso me dijeron que cuando en el teatro, los conciertos de música se llegaba con el espectáculo comenzado, había que esperar a que hubiera un descanso para no molestar a quienes habían llegado puntuales. Además, ahora los IMPUNTUALES pueden seguir el espectáculo por las pantallas que las antesalas pueden retransmitir el espectáculo.

