miércoles, 6 de mayo de 2015

El negocio de la educación

Un opúscolo de Sousa de Santos señala que la formación es una actividad que constituye un importante porcentaje del P.I.B. de la economía mundial.

Cuando explico cuestiones relacionadas con los materiales curriculares, siempre indico que son productos culturales y, por  lo tanto, tienen un precio.

El aumento de Universidades privadas en España no es un hecho casual ni es la lógica de nuestro abrazo al capitalismo, sino que es otra evidencia de que la especulación en "ladrillos" ha sido sustituida por la especulación en "formación".

Los libros de texto siempre han sido un excelente negocio. Que lo pregunten a los grandes grupos inversores que acogen en su seno a nuestras más importantes editoriales. Curiosamente universidades privadas y libros de texto siempre asociados a grupos editoriales de comunicación. (No ejemplificaré para que no se sientan mal los NO aludidos. De este modo, dejo a cada lector que lo ejemplifique con el caso más cercano. No escasean.)

En los últimos tiempos han llegado al business las TIC, los ordenadores, el software, de docencia y de gestión; las pruebas de evaluación, las nacionales y las internacionales.

Todo ello, me hace dudar sobre la identidad de la educación. ¿Es un derecho? ¿Es un negocio?  Al igual que se comercia con la salud y la dependencia; también se hace con la educación.

4 comentarios:

Leticia Martínez Fernández dijo...

Totalmente de acuerdo, y más ahora con todos los recortes que afectan a la educación pública, la privada se está beneficiando de esta. Son cada vez más los jóvenes que no pueden acceder a la Universidad por motivos económicos. Si seguimos así, la educación se destinará para unos pocos, los que tengan recursos económicos que puedan permitírsela.

Ana Juana Guardiola Soriano dijo...

Como estudiante universitaria, debo comentar que lleva toda la razón. La educación está en declive, cada vez se acerca más a un negocio, dejando de lado la gran importancia que está posee en nuestra sociedad.

Bea Cárdenas dijo...

Totalmente de acuerdo con su postura. Me parece increible que se tome la educación como un negocio cuando realmente es un derecho. Un ejemplo claro lo vemos cuando no podemos tener libros fotocopiados porque los originales son demasiado caros o cuando llevamos un serio atraso en clase cuando, por dificultades económicas, no podemos adquirir un ordenador o una tablet para hacer trabajos digitales.
Por otro lado, me resulta incongruente que se formen a docentes en un ámbito intercultural, donde se tiene en cuenta la diversidad, y por tanto la falta de recursos y luego esos mismos formadores sean de una universidad privada.
O cambiamos el modo de pensar, o la educación perderá sus principios y finalidades principales.

Alejandro Hernández Dávila dijo...

Así es, cada vez más nos acercamos a un modelo de educación con un porcentaje elevado de entidades privadas. Lo peor de todo esto es que estas universidades privadas no compiten en igualdad de condiciones con el resto de las públicas. Por ejemplo, en Murcia existe una de estas universidades privadas que en el caso de magisterio, año tras año aumentan el número de matriculados. Al final el título que otorgan es el mismo, a pesar de que la exigencia por parte de los docentes es menor, y su formación, queda lejos de la preparación que tienen en la pública. El gobierno, lejos de ayudar a igualar estas universidades y hacerles cumplir los mismos requisitos que las públicas, propone modificaciones en la educación cómo la popular medida del 3+2 (comentado en el enlace adjunto), que hace del máster un elemento esencial para la formación, teniendo unos consecuencias negativas para la economía familiar. Qué casualidad que todos los rectores de la pública se hayan pronunciado en contra, mientras que en las privadas están a favor… Estoy totalmente de acuerdo con lo expresado en la entrada, la educación debería de ser un derecho, de calidad, y lejos de la idea de negocio.

http://www.blogcanaleducacion.es/3-2/