miércoles, 2 de abril de 2025

El mundo que dejamos: una reflexión sobre el legado y la guerra

 Ales O.G. (13 años) Trabajo final Secundaria

Abrumado por las malas noticias que aparecen los medios de comunicación, decidí hablar conmigo mismo o mejor dicho con el chatgpt. Así que le proporcioné todos los textos de mi blog con el tag "GUERRA" y le pedí que hiciera un texto sistemático y ordenado de unas 500 palabras. Este es el resultado solo corregido en que utilizó mal el género de la palabra "llamada".





Vivimos tiempos marcados por la incertidumbre, el caos y una creciente sensación de desesperanza. Reflexionar sobre el legado que estamos construyendo nos lleva a preguntarnos si el mundo que heredarán las futuras generaciones será mejor que el que recibimos nosotros.
  • La evolución de la esperanza y la lucha colectiva
Hace algunas décadas, a pesar de las dificultades, existía una conciencia colectiva que unía a las personas en torno a un propósito común. Se luchaba no solo por intereses individuales, sino por el bienestar de la familia, los vecinos y la comunidad. La unión entre estudiantes y trabajadores simbolizaba una solidaridad que, con el tiempo, parece haberse diluido. El sentido de pertenencia ha sido reemplazado por el individualismo, y el compromiso por la apatía.
  • El presente: una realidad fragmentada
Hoy, la fragmentación es evidente en todos los niveles:
Enfrentamientos cotidianos: Desde disputas entre conductores hasta conflictos más profundos entre hombres y mujeres, estudiantes y autoridades, o incluso entre naciones. La confrontación se ha vuelto parte de nuestra vida diaria.
Indiferencia creciente: Ante la magnitud de los problemas actuales, la respuesta predominante es mirar hacia otro lado, lo que perpetúa el ciclo de caos y desesperanza.
  • La guerra en múltiples frentes
La guerra ya no es solo un conflicto armado lejano. Se libra en diferentes ámbitos y a múltiples escalas:
Guerras externas: Los conflictos internacionales y las tensiones geopolíticas se desarrollan más cerca de casa de lo que solía ser.
Guerras internas: Las divisiones políticas, sociales y culturales siembran discordia y aumentan el enfrentamiento entre ciudadanos.
La guerra contra la naturaleza: Nuestra relación con el entorno es otro frente de batalla. La explotación desmedida de los recursos naturales nos está pasando factura en forma de desastres naturales y fenómenos extremos.
  • Una llamada a la reflexión
El contraste entre el pasado, marcado por la esperanza y la lucha común, y el presente, dominado por la confrontación y el individualismo, invita a reflexionar sobre nuestra responsabilidad. ¿Qué tipo de mundo queremos dejar a las próximas generaciones? ¿Cómo podemos revertir este ciclo y reconstruir la esperanza colectiva? Aunque la perspectiva actual parezca desalentadora, es posible recuperar el sentido de comunidad, solidaridad y responsabilidad compartida si actuamos con conciencia y determinación.

lunes, 31 de marzo de 2025

La guerra en este blog

 El 28 de julio de 2020 en periodo de la pandemia se inauguró el tag "Guerra". Desde entonces he señalado otras nueve entradas en esta categoría.

En 2022, con motivo de la invasión rusa a Ucrania, vuelven a aparecer entradas referidas a la guerra que se acerca de nuevo al continente europeo.

Ya en Julio de 2022 me parecía que la tendencia no era hacia un mundo mejor. En marzo de 2025, se ha hecho más evidente cuando las autoridades europeas me recomiendan que mantenga un kit de supervivencia. Me recuerda a la acumulación de paquetes de azúcar que tenía mi madre en la despensa.

En 2023 y 2024, hice varias reflexiones a propósito de las noticias que llegaban de Gaza, de Ucrania, principalmente, así como el recuerdo de la guerra de España de 1936 con sus heridas todavía sin cicatrizar.  

Nunca pensé que mi blog tendría este tag pero desde el covid se han ido repitiendo  palabras como desesperanza, injusticia, incertidumbre, maldad, desprecio por los débiles, deshumanización, dignidad.

Nos parecía horrible cuando leíamos en Dickens la situación de la infancia en la Inglaterra victoriana y ahora permanecemos indiferentes ante la situación de la infancia palestina o ucraniana, por citar a la más cercana a Europa.

Quizás son los medios de comunicación los que pretenden meternos miedo para justificar la carrera armamentística. Pero, es lo que hay,