martes, 19 de marzo de 2013

Ratios profesor/alumnos


Según un estudio del Departamento de Pedagogía Aplicada y Psicología de la Educación de la Universitat de les Illes Balears el número de alumnos por grupo, o ratio, repercute, de forma directa o indirecta, sobre el aprendizaje del alumnado, el clima del aula y la cohesión del grupo, la gestión de la diversidad, la metodología docente, el seguimiento personalizado de los alumnos y, por qué no, sobre la propia salud mental del profesorado.
Es cierto que no es sólo el número de alumnos por grupo el que condiciona la calidad de la enseñanza, pero cuando se alcanzan límites superiores a los que las aulas pueden admitir, comenzamos a tener un problema de hacinamiento y de alto stress para el profesorado y para los alumnos.
El concepto de ratio profesor /alumno no se refiere a los estudiantes que hay en cada grupo, sino en la proporción entre profesores y alumnos en la que se incluyen los profesores especialistas como los de idiomas, educación física, música, logopedas, etc. y otros profesores de apoyo. Y son justamente los que están “desapareciendo” con los recortes.
Dos estudios como el Student Teacher Achievement Ratio (STAR), realizado en los EUA, y el estudio Class Size and Pupil Adult Ratio (CSPAR), llevado a cabo en el Reino Unido, muestran que los estudiantes obtienen mejores resultados en Lengua, Matemáticas y Ciencias aunque los buenos resultados se van difuminando según pasan los cursos.
Los efectos beneficiosos de una reducción de las ratios se muestra en:
·         Una mayor satisfacción profesional del profesorado
·         Una enseñanza más individualizada con atención a las necesidades del alumnado
·         Más tiempo dedicado a la enseñanza y no a tareas de gestión o de control de la disciplina en la clase.
·         Favorece la implicación familiar en la educación de los niños.
Por el contrario, el aumento de las ratios provocará los siguientes problemas:
• Empeoran, necesariamente, el clima de trabajo del aula, aumentarán los problemas de disciplina.
• Habrá una reducción del tiempo efectivo de clase (al quitar el tiempo de pasar lista, poner orden, etc.
• Predominarán las metodologías expositivas porque existen dificultades de utilizar  metodologías activas, participativas o de trabajo colaborativo.
• El incremento considerable del tiempo de corrección de las producciones de los alumnos hará que el profesorado limite los instrumentos de evaluación a los exámenes  en detrimento de otras técnicas e instrumentos de evaluación.

Comparativamente, los datos con respecto a otros países muestran que estábamos por encima de la media de la OCDE tanto en primaria como en secundaria, pero la elevación del 20% por ciento sobre las cifras que teníamos con anterioridad va a situarnos muy por encima de dicha media. El modelo de Finlandia señala que en secundaria no se llega nunca a los 30 alumnos y en Educación Infantil no se superan los 16 porque han comprobado que más allá de esa cifra aumenta la agresividad.
Por tanto, la cifra ideal sería entre 20 y 25, teniendo en cuenta la necesidad de contar con apoyos específicos si existen alumnos con necesidades educativas especiales.
El aumento que se está proponiendo nos hace retroceder a cifras de los años 70 cuando se iniciaba la Ley General de Educación y era necesaria la escolarización de toda la población entre 6 y 14 años por lo que el libro blanco de la Ley reconocía un alto porcentaje de la población sin escolarizar, no es la situación que exige el siglo XXI, el siglo de la sociedad del conocimiento y de la información.
Estudios comparativos:

5 comentarios:

oscar79k2 dijo...

Compartiendo el hecho de que un ratio menor de alumnos por profesor sería más favorable, creo que también hay que poner los focos sobre otras cuestiones, que pienso influyen en que ese ratio pueda ser mayor o menor con el mismo grado de éxito en clase. Insisto ahora, al principio del comentario, en que no defiendo que aumenten los ratios, sólo en valorar más circunstancias.

Mucha de la gente que venimos de EGB hemos crecido en aulas con 35-40 compañeros durante toda la vida escolar (yo estuve con 40 desde 1º de EGB hasta el COU). Y a la vista de la experiencia propia y la de antiguos amigos y compañeros, seguimos vivos, con un nivel de cultura general bastante mayor que el de mucha gente que ha pasado por las aulas con los sistemas educativos posteriores y ratios más favorables, con escalas de valores más acordes a una convivencia ciudadana (sé que esto puede ser subjetivo pero esa es mi percepción), con una conocimiento del significado del "esfuerzo", y habiendo desarrollado destrezas y habilidades que se echan en falta en ocasiones en generaciones posteriores.
¿Hay una relación directa con aquel ratio de alumnos? No. ¿La habría si esas percepciones (insisto, sé que subjetivas de algún modo) fueran a favor de las generaciones más jóvenes y sus ratios menores en clase? Pienso que tampoco.

En el post se habla de tiempo dedicado a gestión de la clase y su disciplina. También se habla de las consecuencias de un mayor ratio. Echo en falta cosas externas a la clase, es decir, cómo vienes como alumno y como persona a clase.

- ¿Educación? Vas a clase a que te "enseñen", y deberías llegar ya "educado", al menos con unos mínimos. Aquí observo diferencias abismales entre generaciones. Los cambios en los hábitos familiares han influido. Y no echaría la culpa a las familias, sino al sistema/modo de vida que se ha creado, del que todos somos víctimas, y del que nuestro tiempo es "preso", aunque en última instancia cada persona decide a qué quiere dedicarle tiempo...

- ¿Motivación? Trabajo con adolescentes, gente desde los 15 hasta los 18 años. La aplicación de la ley del mínimo esfuerzo es la praxis habitual desde que se levantan hasta que se acuestan. ¿Por qué? ¿De dónde han aprendido eso? ¿Por qué no les motiva saber/conocer más, ser mejores? ¿Por qué no les motiva ir a clase? ¿Por qué no tienen motivaciones más allá? No son todos, pero hay altos porcentajes así.

- ¿Cuál es tu nivel de exigencia? Pues acorde al que te obliga tu "problema", tu asignatura, tu dificultad. Si la dificultad disminuye, tu nivel de exigencia también; y en analogía con el deporte, si entrenas con menos exigencia tendrás peores resultados. ¿Es bueno haber rebajado la exigencia del sistema? Porque se ha rebajado; en cantidad de contenidos, en calidad, y en permisividad.

- ¿Por qué no se educa en el fracaso? Me explico. Hoy en día, hay un miedo terrible a fallar, a equivocarse a hacerlo mal, y cuando ocurre aparecen multitud de situaciones de depresión, desesperación, tristeza, desmotivación, que son comprensibles hasta cierto punto. Pero no se está mostrando lo positivo de ese fracaso: el camino realizado, lo que has ganado y absorbido, tu trabajo, el aprendizaje que te ha dado llegar hasta ahí y que debes aprovechar para mejorar. No se acaba la vida por suspender, por repetir, por no saber, por no acceder a un nivel educativo...Desarrollemos a una persona que sea capaz de tomar las riendas de su vida, proyectarla, plantearse y afrontar sus retos con sus victorias y sus fracasos.

Me he salido un poco del post. Disculpas y espero no haber sido demasiado extenso. Enhorabuena por el blog Enrique; aunque no comente mucho lo sigo habitualmente con interés.

Lorena dijo...

Siguiendo el hilo de lo comentado por Oscar, debo confesar que mi opinión es bastante similar a la suya. Estoy de acuerdo, en que una ratio inferior a la que actualmente se da en las aulas, sería mucho más adecuada pero creo que detrás de este problema se esconde otro aun mayor, ya comentado por Oscar:

Trabajo en un parque infantil y a menudo observo con gran tristeza cómo se va perdiendo la figura de los padres como tal.

Como consecuencia de la inserción de la mujer al mundo laboral, (quiero que quede muy claro que no hablo desde un punto de vista machista, para mí la entrada al mundo laboral por parte de la mujer ha sido uno de nuestros grandes éxitos)y el auge económico que hemos vivido hasta hace unos años, han propiciado que la educación de los hijos quede en manos de los abuelos, las niñeras, o mucho peor, el colegio y los monitores de actividades extra-escolares.

En mi trabajo, a menudo veo como los niños deciden sobre los padres, ellos son los que dicen cuando es hora de volver a casa, si es apropiado ponerse o no la chaqueta, si pueden andar descalzos por todo el parque... Es muy triste escuchar como esos niños contestan a sus padres, y ver como los padres ni siquiera se inmutan ante las respuestas insolentes de sus hijos.

Para mí, este es el principal problema de la escuela. Los maestros deben perder un tiempo más que valioso en educar a esos niños que no vienen educados de casa.

Como futura pedagoga, esto es algo que me motiva profesionalmente, porque sé que tengo mucho trabajo por hacer, pero a la vez me entristece enormemente.

Es por todo esto, que si sumamos en una misma clase a 30 niños, de los cuales 25 son unos pequeños salvajes... no quiero ni imaginar el esfuerzo sobrehumano que el profesor debe realizar minuto a minuto por mantener la clase en silencio para poder explicar cualquier tipo de contenido.

A todo esto, podríamos sumar todos los problemas comentados por Oscar, y creo que daríamos con la clave de por qué aparecemos en los informes PISA en la posición que aparecemos.

Enrique García dijo...

Gracias por vuestros comentarios y perdonad si tardan en aparecer públicos. Para evitar el spam, modero los comentarios.

David Díaz dijo...

Enrique, en el post dices "se incluyen los profesores especialistas como los de idiomas, educación física, música, logopedas, etc. y otros profesores de apoyo."
Me pregunto si los profesores en prácticas también se incluyen a la hora de calcular la ratio, y en dónde se especifica quienes suman y quienes no (si es que aparece en algún sitio).
Muchas gracias

Enrique García dijo...

Hola David: Lamento no poder dar una respuesta a tu pregunta. Probablemente en cada autonomía, lo hacen de diferente forma. Manda la pregunta a Inspección Educativa de tu provincia.