domingo, 11 de septiembre de 2011

¿Dónde estaba el 11-S?

Recuerdo que entonces en casa no tenía televisión. Vivía sólo y la radio era mi compañía. Oí las noticias de que se había empotrado un avión contra la primera torre. NO había seguridad, las noticias hablaban de una avioneta y todo parecía un despiste de un piloto.  Terminé de comer y decidí irme a la Facultad para seguir a través de Internet o bien través de algún televisor la noticia a través de imágenes.
En la Facultad, curiosamente, no hay ninguna antena de televisión. Así que intente seguir la noticia a través de la red que no funcionaba con la velocidad que lo hace actualmente. Así que las imágenes que lograba sólo eran instantáneas pero fui siguiendo la gravedad de asunto. El siguiente choque, la caída de los edificios, ...
Iván, mi hijo mayor, me llamó a eso de las 16 horas, una hora después de que todo empezase.
A las 17h, Grazia me llamó desde Milán. Acababa de salir de un curso de formación permanente y se estaba enterando de la noticia por la gente que se agolpaba en los bares junto al televisor.
Sus palabras fueron: "¿A qué mundo vamos a traer a nuestro hijo?"
Un año antes habíamos subido al Empire State, a  las Twin Tower. Casualmente, en ese primer viaje con Grazia, el autobús que nos llevó desde el aeropuerto a Manhattan nos dejo en la parada de las torres gemelas.
Luego nuestro hijo nació bien, y a los nueve años pregunta: ¿quién decide que el euro valga más o menos? y nosotros respondemos de forma poco convincente para nosotros mismos.
Los frecuentes viajes que tenemos que realizar se encuentran incomodados por los controles de seguridad, con los cacheos porque siempre algo metálico se olvida o se decide traer a casa un poco de arena de la playa paradisiaca..

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