jueves, 26 de febrero de 2009

Evaluación continua o evaluación formativa

¿Por qué se tiende a equivocar la evaluación formativa con evaluación continua?
La evaluación según su función puede ser: formativa o controladora (sumativa).
La evaluación según el momento en el que se ubique puede ser : inicial, continua o final.

¿Por qué ese intento de identificar la evaluación de carácter formativo y orientador con una de sus características?
Ya ocurrió con la L.G.E. de 1970 donde el profesorado entendió (porque no se lo explicaron mejor) que la evaluación continua era hacer controles todos los viernes. Ahora, en la reforma metodológica auspiciada por el EEES, también se vuelve a insistir en decir que la evaluación debe ser continua, cuando lo que se debería decir es que es formativa. Pero quizás así se asusta más a los protagonistas: los estudiantes ven que van a tener exámenes todas las semanas y el profesorado se ve corrigiendo trabajos y pruebas durante todo el curso.

La evaluación si quiere ser formativa debe tener controles continuos pero no significa ni exámenes todas las semanas ni que el profesor sea una máquina de corregir trabajos.

3 comentarios:

Rosa dijo...

Me parece un poco osado por mi parte opinar sobre esta materia cuando carezco se los conocimientos necesarios sobre ello, pero como estudiante que he sido creo que por tradición se tiende a identificar la evaluación con el examen o el control y que lo que se valora fundamentalmente es que el alumno sepa contenidos. Con ello lo que acaba sucediendo es que efectivamente el profesor se convierte en una máquina de corregir exámenes y trabajos y el alumno acaba por aborrecer los estudios y harto de tanta prueba o control.

Tal vez el problema fundamental sea que hasta el momento presente no se ha logrado transmitir al alumno la idea de que la evaluación no lo es sólo de su rendimiento , de lo que va consiguiendo durante el proceso de enseñanza-aprendizaje, sino que también es un instrumento que permite valorar actitudes y competencias , que muestra los puntos débiles del proceso de aprendizaje y dónde tiene dificultades el alumno con objeto de permitir la instauración de medios , técnicas o actividades que le ayuden a superarlos , y además es un mecanismo que posibilita al profesor comprobar hasta qué punto se alcanzan los objetivos y ajustar o reorientar los mismos.

¿ Por qué no se transmite todo lo anterior ?. ¿ Tal vez ni el propio profesor se cree lo que se pretende con la evaluación? ¿Lo ve inviable e imposible de alcanzar tal y como está orientado el sistema?.

Daniel dijo...

Buenos días,

Pues con todos mis respetos hacia su opinión, puesto que es más que respetable, a mí como estudiante a distancia de una Universidad pública la evaluación continua no me gusta.

Prefiero ser yo el que sepa lo que sabe y lo que no, y el que arriesgue a ir al examen. Esto es, puesto que me cansa mentalmente las continuas entregas de lo que, muchas veces, me parecen tareas necesarias sí, pero muy farragosas, y con las que a veces me encasquillo y no soy capaz de pasar a las siguientes materias.

Sea a causa mía o no, me planteo - y en esta inquietud interior he llegado a su blog, cambiarme a la UNED. El lugar donde en su día estudié, y donde te dan la opción de elegir a qué tipo de evaluación quieres someterte.

Gracias por su entrada. La he encontrado informativa.

Enrique García dijo...

Hola Daniel:
Disculpa que no se haya publicado la entrada hasta despues de varios meses, la culpa es mia que no atiendo suficientemente el blog.
Yo tampoco soy partidario de la evaluaciòn continua, sino de la evaluaciòn formativa porque tambièn estoy harto de dedicar tanto tiempo a las pruebas especificas de control porque, en realidad, buscan mas el control que la evaluacion.
Gracias por tu comentario, que me invita a reflexionar.
Ah! Perdona la falta de tildes, pero escribir con un teclado NO espanol tiene estos problemas.