jueves, 29 de mayo de 2008

Los antididactas se mueven

¿No sé si preocuparme o pensar que son tiburones fuera del agua que coletean?
El Master de Profesorado de Secundaria ha animado a los que no tienen clientela a reivindicarlo con argumentos relativos a la pureza de las humanidades y a la "palabrería de cinco duros" de los pedagogos.

La Complutense no quiere ser autónoma y pretende que todos seamos tan retrogrados y miedosos ante el cambio como ellos.

Un hooligan saca las pancartas de la primera victoria.


Lean Vds. y opinen. Este tema es recurrente y nosotros ya lo comentamos en otras ocasiones:
Vease, por ejemplo:

Profesores de secundaria

La secundaria

El CAP

Lo que no es un profesor

Leamos, por favor. Y miremos a nuestro alrededor. Ni los pedagogos tenemos toda la razón pero tampoco quienes tratan de decirnos que necesitan un año para formar a esos mismos estudiantes que han estudiado en "sus facultades" durante los cuatro años anteriores. Incluso, los han tenido durante un bachillerato donde el profesorado ha pretendido enseñar a los jóvenes de 16 a 18 años, del siglo XXI como lo hicieron con él en el siglo XX.

¿Recuerdan Vds. a Heráclito?

Incluyo el enlace a una excelente aportación de Jordi Adell

2 comentarios:

Alejandro Rozitchner dijo...

He posteado un material aparecido en tu blog, quise avisarte pero no veo tu mail por ningún lado.

Además, creo que algunos de mis libros tienen que ver con tus búsquedas.

Un fuerte abrazo
Alejandro

http://www.100volando.net/

Joaquín Paredes dijo...

Volvemos a discutir problemas de naturaleza cultural, qué saben los docentes, qué les han contado en su carrera, como predictor de qué sabrán sus estudiantes. Se trata de una idea de formar docentes que fue una solución de 1914 con el Plan Bergamín, http://www.ucm.es/BUCM/revistas/edu/11302496/articulos/RCED9898120177A.PDF. Ese mismo plan, intentando acercarse a Europa, comenzó a interesarse al tiempo por los higienistas, la psicología y la pedagogía en la formación de docentes, porque nadie sensato negaba ni niega que hay que saber la lección para enseñanarla, pero no basta con saber la lección; hoy, además, convienen algunas cosas que cuentan los profesores innovadores y algunas que dice la tecnología educativa, y eso se cuenta en las Universidades a los que no son aún profesores.
Qué sepan de su materia, pero que sepan de la realidad educativa, de fórmulas educativas ya practicadas y probadas, de que enseñar también es trabajar en equipo preparando las clases y los materiales necesarios, afrontar qué ocurre con la conflictividad, la multiculturalidad, la escolarización de niños con discapacidades que el centro puede adaptarse para atender (en los concertados nunca pueden) o qué vínculos se establecen entre el centro y la comunidad, que van más allá de las 14.15, cuando acaba la jornada. En fin, otros espacios educativos son posibles, otra sociedad tenemos, y eso se puede soñar, planear y practicar en otro tipo de formación inicial, no la de pago la tasa, voy en avión a un examen y me dan el papel que me habilita para oposiciones de Secundaria. Lo demás (mezclar la reforma de Europa, la carrera investigadora de los filósofos y saberse la lección) es tener una enorme empanada mental.