lunes, 4 de abril de 2011

Ensalada vs. Potitos

Hace cuatro años ya escribí sobre la new generation, la generación nintendo, ahora transformada en  "la generación ni-ni". Los últimos días en las conversaciones con colegas, con amigos, con conocidos salta de nuevo de un modo u otro este tema: ¿qué características tiene la próxima generación: la que nos gobernará cuando estemos en el asilo de ancianos o la que educará a nuestros nietos?
Especialmente en la Universidad, pero también en la relación con los hijos, tengo la sensación de que todo se da como la alimentación de los bebés, es decir, la realidad se ofrece bien triturada como si fuera un "potito". Y no lo considero conveniente. Facilitar la vida a las nuevas generaciones no significa presentarlo tan fácil que no exija esfuerzo:
"por favor, profesor podría repetir", "profesor, ¿dónde encuentro esa información ?, ¿la dejará en reprografía en los apuntes?, ¿podría decir exactamente qué es lo que va para examen?, ¿por qué no cuelga los apuntes todos en la misma plataforma? (sic) 
Es decir, todo masticado. Yo, como responsable institucional, aunque necesite de los votos de los estudiantes para una posible elección, DIGO NO. 
Facilitar el trabajo significa dar herramientas, orientación pero el aprendizaje es una cuestión personal. Nadie aprende si no es con su propio esfuerzo. Aprender a vivir no es posible sin esfuerzo salvo que nos implanten un chip inteligente que habrá sido programado por alguno que querrá cobrar su esfuerzo.
Por tanto, yo como educador podré dar ensalada al gusto (con maíz o sin maíz, con cebolla o sin cebolla, con aceitunas o sin ellas, con ensalada blanca o verde o roja) pero el potito no. O si quieren otra analogía alimenticia:
"La sopa de pescado la sirvo con cuchara pero no en biberón"
Espero que este mensaje ofrezca muchos comentarios porque de resolver esta cuestión depende nuestro futuro. Las nuevas generaciones son las que deben llevar adelante este mundo complejo y como lo hagan depende de lo que ofrezcamos las viejas generaciones.

3 comentarios:

Raquel dijo...

Una cosa es que nos facilite los recursos para aprender por nuestra cuenta y otra cosa es que nos resuma, nos indique lo que debemos aprender, etc. ¿no? Porque igual los alumnos hacen estas preguntas porque se encuentran desorientados y no saben qué aprender al final.Y como conclusión, quizá ni toman la ensalada ni el potito.

Denébola dijo...

Estou dacordo coa metáfora, eu tamén digo NON ao biberón e ao potito. Mais se cadra non comparto unha idea que subxace do post ou que polo menos eu atopo entre liñas: parece ser que todos aqueles nados despois da morte de Franco sentimos indiferencia por todo aquelo que nos rodea.

Quero sinalar dúas reflexións ao respecto.
A primeira sobre a xeración en xeral. Indígnamente fortemente que se nos caracterice como "ni-ni" cando dubido que sexa maioritario esta indiferencia e despreocupación pola realidade que nos rodea. A verdade, paréceme unha xeralización excesiva e pouco acertada, aseméllaseme a esos pronunciamentos sobre a LOGSE coma a lei educativa causante do fracaso escolar. Se cadra, para facer un xuízo adecuado, coincidamos en que debemos preguntarnos ao respecto da extensión da escolarización, lonxitudinalmente -aumento do tempo obrigatorio- e tranversalmente -porcentaxe da poboación que accede-. Non debéramos entón preguntarnos tamén sobre o aumento do nivel de estudos ou as diferenzas de acceso ao mundo laboral nos últimos 30 anos? Non debéramos entender pois que as preocupacións da new generation cambien sen tildalos de ni-ni?

A segunda, centrada na universidade e na falta de esforzo do estudantado. Sen tentar quitar responsabilidade aos propios individuos, quenes deberan esforzarse en aprender e non en aprobar, quero sacar a relucir os procesos de avaliación nos que nos temos socializado ao longo da escolaridade obrigatoria e post obrigatoria (excluíndo pois a etapa de educación infantil). A meirande parte dos libros de texto que temos manexado presentan a información como verdades indiscutíbeis que desenvocan en exames sobre saberes unívocos e no que os estudantes, perdón os examinábeis, temos o rol de recibir unidireccionalmente os contidos. Unha situación, que cambiando o constructo "libros de texto" por "apuntes" repítese nas aulas universitarias (na miña experiencia persoal máis dun 50% das materiais de titulacións que estudei en Facultades de Ciencias da Educación correspóndense con esa descrición). Logo, que concepto de ciencia transmitimos? e que concepto de educación?
Ante esta situación resúltanos inesperada a pregunta "esto vai para exame?". A min, non.

Provoquemos o pracer por aprender. Avaliemos as ferramentas de ensinanza. E non nos esquezamos que para comprender o feito debemos de coñecer o proceso.

Vicki dijo...

Precioso el comentario: provoquemos el placer por aprender.