sábado, 19 de septiembre de 2009

Ha fallecido Tomás Pollán

Acabo de leer el comunicado del Colectivo de Profesores. Era de las 13:50. Me ha paralizado. Tuve la oportunidad de verle hace unos 20 días, entubado, monitorizado, con aspecto de estar en una U.C.I. desde hacía 15 días. A pesar de que mi impresión no fue buena, albergaba la esperanza que la fortaleza y la ilusión por la vida junto a los adelantos médicos hicieran que Tomás saliera, aunque tarde, de esa situación.

Me había programado una visita para el día 1 de octubre, para darle ánimo a él y a Amelia.

Mi vida "política" en la Universidad ha estado al lado de Tomás: la coordinadora de PNNs, el Colectivo, las reuniones de Jaca. En 1986, me dio la oportunidad de iniciar la organización de los Estudios Propios de la Universidad de Zaragoza en un Vicerrectorado que se llamaba Reforma y Nuevas Enseñanzas.

Tomás fue uno de los investigadores, o el investigador principal (su modestia era mucha) , de la cocina de inducción. Ese invento que recorre el mundo. En su casa, con cables arriesgadamente sueltos servía para preparar la comida pero también para investigar si todo funcionaba correctamente. Cuando la veía, señalaba orgulloso que aquella invención, casi mágica para uno de letras como yo, era de un investigador de la Universidad de Zaragoza.

Aunque no obtuvo el grado de doctor, fue un excelente DOCENTE, INVESTIGADOR Y GESTOR de la Universidad de Zaragoza. Hizo mucho por la Universidad de Zaragoza y su visión global de las problemáticas era alejada de la mezquindad y particularidad de lo mío.

Era un hombre de ciencias preocupado por la pedagogía, por la docencia. Sus alumnos aprendían en sus clases. Elaboraba textos didácticos para hacer entender eso tan difícil como la electrónica.
Era un investigador en una Escuela Universitaria.
Era un luchador incansable para traer la democracia a la Universidad de Zaragoza. Hace ya casi 30 años. Quienes estuvimos a su lado, recordaremos su bondad. A veces, hasta nos parecía excesiva para con quienes no deseaban que la innovación, que la reforma llegase a la Universidad.
Fue un excelente gestor cuando tuvo que ser Vicerrector en los primeros años de democracia en la Universidad y luchador por la democracia en la Universidad de Zaragoza.

Por eso, y aunque algunos digan que es prematuro, quiero solicitar la consideración de Doctor Honoris Causa por la propia Universidad de Zaragoza.

Te lo mereces Tommy.

31 comentarios:

Anónimo dijo...

Se ha ido mi compañero y mi amigo.
Los problemas de Electrónica sólo conseguí entenderlos cuando él, con infinita paciencia me decía cómo debía hacerlos. Hasta luego Tomás. Besos.Fusy

Anónimo dijo...

La talla moral,la coherencia ética y política, la capacidad de díálogo, la generosidad y esa inmensa imaginación para acometer las más dificiles tareas ya fuera de investigación en electrónica, de gestión de lo público, de negociación y capacidad inclusiva, o para explicar pedagógicamente lo más difícil e inexplicable con bellas palábras, entre la poesia y
la filosofía, y comprometido siempre con la realidad social, con el amor a los demás, hacen de Tomás el mejor Doctor Honoris Causa que yo haya podido conocer. Es un inmenso honor.

Anónimo dijo...

Creo que tiene muy merecido el título de Doctor Honoris causa por todo el trabajo de investigación y docencia que ha desarrollado incansablemente. Te echaremos de menos Tomás. Un abrazo

Manuel dijo...

Triste noticia para un alumno de la primera promoción de Electrónica Industrial.
Estaba al tanto de su situación en los Alpes pero no esperabamos que tuviera este desenlace.
Lo recordamos como un trabajador incansable, ilusionado, excelente comunicador y formador, didáctico ademas de muy, muy buena persona. Nunca olvidaré todo lo que aprendí y lo mucho que nos ayudó con el proyecto fin de carrera.
Descanse en paz y mis condolencias a su familia.
Un abrazo Tomas.

Rosa dijo...

Lo siento mucho, Enrique, familia y otros.
Está claro que ha dejado muy buen recuerdo y mejores obras- sus clases y su gestión-, así que su huella quedará en la memoria de muchos.
Descanse en paz.

Anónimo dijo...

No tengo palabras para expresar la inmensa tristeza que tengo por semejante pérdida. La escuela ya no será lo mismo. Hoy creo que una parte de mi corazón se muere. Gracias Tomás, nunca olvidaré todo lo que nos enseñaste.

Anónimo dijo...

Desde el profundo dolor que nos deja tu ausencia, Gracias Tomás por tu amor y tu entrega.
Ha sido un honor compartir contigo un trecho del camino.
Doctor Honoris causa en la universidad de la Vida.
Hasta Siempre Tomás.
Un beso. Jose Luis

Dr_solaris dijo...

Lo siento mucho. Enrique, ya sabes que estamos para lo que necesites, en los momentos buenos, y en los malos.
Descanse en paz, y mis sentido pésame a la familia. La pérdida de un ser humano siempre es algo que nos debería causar pena. Y si encima, aunque no lo conociera, lees que era una gran persona...aún más pena.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

La Universidad de Zaragoza han perdido a una gran persona, que ha servido de modelo a muchos alumnos entre los que me incluyo. Uno de los mejores profesores con los que me he encontrado, si alguien merece el titulo honoris causa es él, lástima que no haya sido en vida.
Mi más sentido pésame a su familia.

Anónimo dijo...

Todavía congelado por tan desoladora noticia, solo me cabe decir: ha sido un tremendo honor, Tomás. Se ha ido un grande entre los grandes, ya no solo como docto en la materia sino como excelente ser humano. Cientos de tus alumnos y ex-alumnos, entre los que tengo el grato honor de incluirme, te echarán profundamente de menos. Descanse en paz.

Elasa310 dijo...

Hace muchos años me enseñaste a amar la electrónica como profesor y a amar la vida como persona comprometida, dejándome un poso que no dejó ningún otro profesor de la Universidad.

Ahora es hora de reconocer, frente a tu humildad incomprendida, la gran labor pedagógica y humana que has realizado delante de todos los que han tenido la suerte de haberte conocido.

Gracias por ser el director de mi proyecto (mal llamado) "fin de carrera" que me abrió las puertas a la Electrónica Aragonesa.

Te mereces el Doctor Honoris Causa por tu gran valor y generosidad.
Tomás D.E.P.

Anónimo dijo...

Amigo, compañero, maestro... y sobretodo, excelente persona.
Todos los que, de una forma u otra, hemos tratado, trabajado y aprendido contigo vamos a echarte muchísmo de menos.
Son muchas tus aportaciones en el ámbito universitario, en el que tu compromiso y entrega a todos los niveles están en boca de todos; pero ahora mismo, la huella que has dejado impresa en nuestra forma de ser es tu mejor legado.

Un abrazo y hasta siempre

Anónimo dijo...

Era una referencia ética y era una de esas personas que te hacen creer en que un mundo posible es mejor. Algunos seguiremos luchando por mantener vivos sus valores, su coherencia, su generosidad, su humanidad, su ecuanimidad y su fuerza para luchar por un mundo más justo. Tomás, amigo. la muerte es un misterio pero estoy seguro de que seguirás viviendo con nosotros y, aunque no estés físicamente, sé que Amelia, Miguel y Rubén, te van a sentir muy cerca.

Guillermo Raigón dijo...

Conozco a Tomás desde hace más de treinta años. Todo cuanto decís de él es verdad. Yo puedo añadir que es una de estas personas que iluminan con sólo evocarlas. Y, cuando mueren, ese recuerdo queda fijado como un modelo. Permitidme una sugerencia aunque sea profesor jubilado de la Universidad de Sevilla y no de la vuestra porque para mí es muy querida: además de otorgarle el doctorado honoris causa, es muy efectivo poner su nombre a una de las aulas de su Escuela y una referencia brevísima para ejemplo de profesores y estudiantes. Nos veremos el sábado en el cementerio. Guillermo Raigón

Maria Luisa Raigon dijo...

Conozco a Tomás desde que nací, ha sido un amigo de mi familia de toda la vida, he sentido una profunda pena cuando me he enterado de su fallecimiento pues era una persona EXTRAORDINARIA y me siento profundamente agradecida por haberlo conocido.
La última vez que lo vi fue en mi boda, me llevó en su coche a la iglesia, leyó una preciosa lectura y luego nos acompañó a los Alcázares de Sevilla a hacernos fotos, él estaba encantado, como siempre porque él era una enamorado de la vida, me queda el consuelo del recuerdo tan bonito que tendré siempre de él.
Tomás, descansa en paz.

Juan Gabriel Troya dijo...

A D. Tomás Pollán:
Tú que te atreviste a rebasar el límite de la creatividad.
Tú que te atreviste a rebasar el límite de la virtud.
Tú que te atreviste a engrandecerte en la humildad.
Tú que, en silencio, un adiós nos diste.

Anónimo dijo...

Soy profesor en la Universidd Politecnica de Madrid y eso me permitió conocer a Tomas. Un ejemplo a seguir, por su generosidad, nunca he conocido a nadie y menos en la univesidad, que fuera tan generoso con su tiempo, por su honestidad, coherente y fiel con sus ideas de luchar por la justicia, por su capacidad de trabajo, en su área de electrónica, en su compromiso con la docencia,... en fin y por muchas cosas que adornan a quienes definimos como "fue una buena persona" y que nos anima a los que le conocimos a tratar de ser un poco mejores

Maricarmen Raigón Pérez dijo...

Yo también conozco a Tomás desde que nací. No tuve la suerte de conocerlo como profesor sino como un amigo muy querido en mi familia. Seguro que es verdad todo lo que contáis porque ponía tanta ilusión y tanta entrega en todo lo que hacía y era incansable. Aún recuerdo cuando vino a Sevilla para la EXPO del 92, todos estábamos agotados y él lo quería ver todo y no se cansaba nunca. No puedo creer que no te vaya a ver nunca más. ¿Quién me va a hacer ahora las rutas de mis viajes?¿quién me va a regalar los mejores libros? Rezaré por tí ahora que estas tan cerca de Dios.

Jesús y Asun dijo...

Como allegados a la familia a través de nuestros hermanos Marina y Pablo, tras el dolor por la pérdida, queremos expresar nuestro reconocimiento por la aportación que Tomás hizo a nuestras vidas en los momentos de convivencia (boda de Marina y Pablo, excursión del Cañón del Ebro, Jubilación de Martín... su generosidad, sensación de paz y espíritu de superación ante los momentos difíciles nos ayudaron a crecer. Como compañeros de tareas, como profesores de Didáctica de la Universidad de Burgos y tras leer los testimonios precedentes, nuestro agradecimiento por el engrandecimiento de la profesión, nuestro reconocimiento como maestro y nuestra adhesión a la propuesta de Doctor Honoris causa.
Un abrazo muy fuerte para Amelia, Miguel, Rubén, Marina, Pablo Luis... Nos vemos el domingo en Zaragoza.

Ricardo dijo...

Conozco a Tomás y a Amelia desde el año 70. Era el año en que llegué a Zaragoza y ellos me brieron sus puertas y me dieron su amistad total e incondicional. Siempre han estado abiertos a todo el que lo necesitaba. Ha sido un idealista que ha sabido llevar adelante sus ideales de un mundo mejor. Y, por lo que ha beneficiado a la Universidad y lo que ha dado por sus compañeros, alumnos y a la propia Sociedad, tiene bien merecido el título de doctor Honoris Causa.
Tomás, no te has ido, permanecerás siempre entre nosotros.
Un abrazo muy fuerte y muchos ánimos para Amelia, Miguel, Rubén, Marina y Luis.

Anónimo dijo...

Tomás, quiero hacer un elogio de ti, de tu recuerdo: Eras tan sencillo, eras tan inteligente, eras tan trabajador, eras tan humilde y serio, eras tan valiente y consecuente, nos ayudaste a cuidar a los hijos, eras tan de fiar, que a pesar de haber tenido pocos contactos contigo , en los últimos tiempos,te recordaré mientras viva.

Guareña dijo...

En homenaje a Tomás Pollán

“Nos parece justo terminar este Editorial dando las gracias al actual equipo rectoral de la Universidad de Zaragoza […] y, en particular, a D. Tomás Pollán, Vicerrector de Coordinación de Centros […] por haber hecho posible no sólo que este número vea la luz sino también que pueda ser distribuido gratuitamente”.

Con estas palabras finalizaba, allá en el ya lejano abril de 1987, el Editorial del número cero de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, que tuvo su primera Sede Social (actualmente situada en la Facultad de Educación de Zaragoza), en la Escuela Universitaria de Magisterio de Teruel.

He aquí otra de las aportaciones, quizá desconocida para mucha gente, de un hombre de ciencias profundamente apasionado por las humanidades y por formación integral del ser humano.

Tomás Pollán se interesaba con frecuencia por el devenir de esta revista, que solía leer, según el mismo me ha comentado en diferentes ocasiones, y a la tuvo un especial cariño siempre.

Él ya no podrá leer el editorial del próximo número (66, diciembre de 2009), en el que se publica un monográfico sobre “El Optimismo”. Su editorial finaliza señalando que “Frente a la cultura de la queja que propagan los agoreros y catastrofistas de siempre, nosotros estamos convencidos de que la institución escolar tiene hoy una importante misión que cumplir: llevar a las aulas el aprendizaje de las fortalezas humanas y del optimismo inteligente, y poner todo ello al servicio de la construcción de un mundo más pacífico, más justo, más solidario y mejor para todos”.

Vayan estas palabras por Tomás, un hombre lleno de humanidad que dedicó toda su vida precisamente a esto. Como gestor, como profesor, como investigador, como ciudadano, como persona… fue un luchador infatigable. Estableció vínculos significativos y profundos y se planteó objetivos, metas y compromisos compartidos y solidarios, porque estaba convencido de que la construcción de un mundo mejor, más humano, mas justo y más feliz , no es una cuestión individual, sino un proyecto social y colectivo.

Como decía Hellen Keller (Optimismo, 1903), cuya vida inspiró “El milagro de Ana Sullivan”, la famosa película galardonada con dos Óscar en 1962, "Ningún pesimista ha descubierto el secreto de las estrellas, ni ha navegado por mares desconocidos, ni ha abierto una nueva puerta al espíritu humano”. Esto es algo que queda para los optimistas inteligentes, y Tomás era sin duda uno de ellos.

La Revista Interuniversitaria de formación del Profesorado aprovecha esta oportunidad para rendirle un homenaje póstumo, sumándose a la petición promovida por Enrique García Pascual para que la Universidad de Zaragoza le conceda, por toda su trayectoria humana y profesional, el título de Doctor Honoris Causa.

Sin el apoyo decidido de Tomás durante sus primeros años, es posible que esta revista, con una trayectoria ya larga, se hubiese convertido en historia hace ya tiempo.

Gracias, Tomás. Va por ti.

José Emilio Palomero Pescador
Universidad de Zaragoza
Editor de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado

Anónimo dijo...

Tuve la suerte de conocer a Tomás en la EUITIZ, cuando estudiaba la carrera. Luego tuve también la oportunidad de hacer el Proyecto con él. Me introdujo al mundo de la electrónica y también me dejó muy valiosas enseñanzas de su buen hacer en la vida.
Cuando hace una semana leí la triste noticia, tardé en asimilarlo.
Ojala, si pudiésemos vivir diez veces, llegásemos a ser sólo la décima parte de buena persona que fue Tomás.
Gracias y hasta siempre Maestro.

Mariángeles Pérez dijo...

Querido Tomás: amigo del alma, eras uno de esos que se pueden contar con los dedos de una mano y sobran dedos. Me dio mucha pena que, en tu funeral de ayer, nadie pidiera por ti, nadie hiciera una oración por tu eterno descanso en el Señor –nuestro máximo bien-. En la tierra estamos unos años y luego nos vamos a un mundo mejor donde ya no hay llantos ni quebrantos sino todo felicidad junto a Dios, nuestro Creador. Pasaste por este mundo haciendo el bien a todos con la esperanza de construir un mundo mejor, empezando por ti mismo. Fuiste generoso y humilde. Cuarenta años de amistad son muchos compartiendo vivencias, penas y alegrías. Una parte de mi corazón se va contigo. No te olvidaré nunca. Rogaré al buen Dios por ti para que te tenga a su lado muy pronto. Hasta siempre, Tomás. Nos veremos en el cielo. Mariángeles Pérez.

Anónimo dijo...

Una gran profesor y una mejor persona. Me enseñó a ser un profesional de la electrónica y a tratar de ser una buena persona. Alguien dijo " Las palabras convencen pero el ejemplo arrastra..." y eso era lo más destacado para nosotros, el ejemplo que día a día nos daba con su labor, su humildad, su panciencia. Yo ahora en mi trabajo de profesor le miro a él como el faro y el ejemplo a serguir para mi quehacer diario.
Primera promoción de Electrónica.
Oscar

Anónimo dijo...

El tiempo aletargó
como fósiles cósmicos
nuestros mejores tiempos.

Ahora veo el cielo distinto
cubierto con su capa de infinito, vestido de gala.

Hay una nueva luz
que brilla con fuerza,
que nos alegra;
por ella navegas Tomás
con tu sonrisa y tu humanidad.

Que no haya pena,
porque en su nave
navegaremos tambien
quién lo supimos querer.

L. Mullor (barcelona)

Amelia Bella dijo...

Se me detuvo el tiempo
y te lloré de rabia.
Supe que ya no estabas,
que no estarias nunca.....

Así comenzaban los versos que Casimiro Prada escribió para Tomás el día de su muerte.Ahora los hago mios para decirte a ti, Enrique y a tod@s las que habeis escrito en el blog, que entre todos lo estais haciendo presente e inmortal.

Estoy gratamente emocionada por el homenaje que le estais haciendo. Todo ello me hace sentir orgullosa de Tomás de todas y todos vosotros, vuestas palabras, vuestro afecto y cariño me reconforta en el dolor de su ausencia.

Deseo agradecer especialmente a las alumnas y alumnos sus palabras de reconociemiento. Tomás asumia con ell@s una gran responsabilidad y afecto y sentía como un fracaso el que alguien no fuera bien o suspendiera.

He llorado muchos días leyendo vuestros mensajes. Gracias, vuestras palabras las llevo en mi pensamiento y en mi corazón.

Amelia Bella,
esposa de Tomás Pollán

Enrique dijo...

Me acabo de enterar, y ha sido un gran sobresalto para mí.

Soy de la 2a promoción de la Escuela, 75-80, y desde entonces me he dedicado a la Electrónica... gracias a Tomás!

Es, de lejos, el profesor de quien mejor recuerdo guardo: didáctico, paciente, práctico... sabía bien separar el grano de la paja. Vamos, era un "crack" de la enseñanza.

Con los pocos medios que teníamos nos dio una excelente formación, que a mí, particularmente, me ayudo a encontrar pronto trabajo en este sector.

Aún me acuerdo de él cacharreando con los "Motorola" de aquella época, en aquellos laboratorios improvisados del Interfacultades.

Dirigió mi Proyecto Fin de Carrera, y despues, aún tuvimos algún contacto profesional.

Un honor el haber sido tu alumno.

Anónimo dijo...

PADRE NUESTRO (Tomás Pollán)
Padre,
vivimos tiempos de confusión, de incertidumbre,
de agobios y prisas, de competitividad y consumismo;
seguimos estando necesitados de esperanza.
Y, una vez más, reconocemos a Jesús
como la persona que “trajo esperanza
a quienes no tenían razones para esperar”.
Él nos enseñó a llamarle Padre,
nos descubrió que te dejas afectar por nuestras cosas
hasta el punto de que podemos llamarnos hijos tuyos.
Haz que la ilusión y la alegría motivadora
acompañen nuestros pasos y nuestras vidas;
que fluyan de nuestras acciones y de nuestras actitudes;
que seamos portadores de esperanza,
de manera que el decirnos hijos de dios
sea lo mismo que reconocernos hermanos.
Padre,
que no utilicemos tu nombre en nuestras banderías,
en nuestras imposiciones o justificaciones;
y que tu nombre sea considerado como importante,
porque los que nos atrevemos a pronunciarlo
nos vamos a esforzar en ser gratuitos y amorosos.
Padre,
que cada día disfrutemos un poco más de tu reino,
en la libertad y la igualdad,
en la fraternidad y el amor;
porque aceptamos y nos apuntamos a esa voluntad tuya
que nos quiere libres e iguales,
felices y solidarios.
Padre,
que necesitemos poco,
que el peso de nuestra mochila y de nuestras pertenencias sea liviano,
porque así tu reino estará más cerca de todos
y la libertad y la felicidad, para todos, serán más fáciles.
Pero que no nos falte a ninguno eso poco que cada día necesitamos,
ni tampoco lo mucho de ilusión y de ternura,
lo mucho de ganas de esforzarnos
que, también, nos son imprescindibles.
Nos comprometemos a perdonar
porque nos sentimos necesitados de perdón.
Es éste un compromiso sagrado
Que deseo mantener día a día, momento a momento:
El de respetar, acoger, cuidar y apoyar;
renunciar a la imposición, a la fuerza, a la violencia,
a la desigualdad, a la ventaja y a toda voluntad de dominio;
y dar palabra y cariño
a la naturaleza, a los seres vivos y a las otras personas, hermanos;
porque todas, una a una, somos pequeñas, débiles, limitadas,
muy necesitadas de cariño y afecto.
Padre,
no nos dejes caer en la tentación de la comodidad y de la indiferencia,
del egoísmo, de la pereza, del cansancio, del desaliento o del pesimismo;
no nos dejes caer en las mil y una tentaciones
que nosotros mismos nos fabricamos
para vivir más cómodos,
para comprometernos menos, para justificarnos más.
Y líbranos del mal:
de todo aquello que enturbia nuestra alegría sana
y nuestra felicidad compartida.
Líbranos tú, como Padre.
Amén.
Tomás Pollán
(De internet. HSM

Anónimo dijo...

02/10/2009
AUTOR: EDITORIAL
TÍTULO: Nos despedimos de ti con un beso
Qué perdida tan grande, qué terrible vacío nos dejas con tu ausencia, Tomás. Nunca hemos presenciado un funeral igual al tuyo, en Zaragoza, pleno de reconocimientos, valores, emoción y palabras que valen para enfocar una vida y asumir, como expresaban allí, el testigo de “tu manera de transmitir la paz y la amistad, que ayuda a mantener la esperanza, vivirla y proyectarla”.
“Tomás es mucho Tomás”, escuchamos, y dejas una huella que enseña a creer y a vivir. Profesor de vocación, no te gustaba suspender a nadie y, cuando sucedía, te culpabas por no haber sabido explicar adecuadamente tus enseñanzas. ¡Qué lección magistral de humildad!
Eras un hombre de fe, comprometido en lograr un mundo mejor, con una capacidad intelectual asombrosa, como una esponja que absorbe todo para intentar entenderlo: “la inteligencia se manifiesta en la capacidad de comprender”. Gran profesional de la docencia y la investigación y aficionado a la naturaleza y la montaña. ¡Qué paradoja! En una montaña te fuiste hacia un mundo mejor. Y hablaron de las claves profundas de tu vida: ser dichoso y hacer dichosos a los demás. Siempre tratabas de satisfacer los deseos de los que te rodeaban, te ponías a la altura que requería cada instante y, doy fe, eras feliz si veías que los que te acompañaban lo eran. Tu casa era un lugar de acogida, un remanso de paz, de transparencia, sonrisas, nobleza y bondad.
Y leyeron parte de tu reflexión sobre las Bienaventuranzas, en la que se incluye una lectura interior y otra proyectada hacia los demás, como ayuda para mantener la esperanza. Tus actos, hay pruebas que lo demuestran, no se regían por el qué dirán sino por lo que considerabas justo y, ante cualquier pregunta, la respuesta se hacía esperar hasta que tenías una respuesta razonada. ¡Qué ejemplo!
Allí estaba toda Zaragoza como debería estar toda La Bañeza mañana sábado en tu funeral. Canciones que formaron parte de tus vivencias acompañaron tu partida: Riberas del Órbigo, Al Vent, Viaje a Ítaca y el tercer y cuarto movimiento del Requiem de Fauré.
“Se logra un mundo mejor, si se hace uno mejor”. No son sólo palabras, sino obras que demostrabas día a día. Fuiste un punto de inflexión en nuestra vida que nos hizo reflexionar: “hay que analizar los hechos y las circunstancias que han llevado a una persona a actuar de determinada forma y tratar de entender su postura”.
Se nos encogió el corazón y nuestros ojos se llenaron de lágrimas, al igual que los de todos los presentes, cuando hablaron el sacerdote, tu mujer, Amelia, tus hijos, Rubén y Miguel, tu hermana, Marina, tus compañeros del grupo de Teología y tus amigos…
Siempre estarás presente, porque tu recuerdo permanecerá grabado en la conciencia de los que te tratamos y servirá de ejemplo a generaciones venideras.
Silencio y coherencia, medito con respeto, generosa alegría, amor y libertad, trataré de imitarte siguiendo tu camino, profesor de la vida que no te irás jamás. Nos queda el consuelo de pensar que Dios, al que tanto amabas que incluso escribiste un Padrenuestro, te ha llamado a su lado, te ha elegido para formar parte del reino prometido porque, y es verdad Tomás, personas con un alma tan plena no abundan y es muy difícil encontrarlas y conocerlas. “Todo comenzó con un beso”, decías, y con un beso nos despedimos de ti.

Juan Bautista Rubio Nistal
(De internet EL Adelantado de La Bañeza.HSM)
Tomás,Tomás,Tomás...

Anónimo dijo...

Se me detuvo el tiempo
y te llore de rabia.
Supe que ya no estabas,
que no estarías nunca,
Que tu voz, tu mirada,
No plantaría su halo
En esta nuestra casa
(la tuya que era nuestra).

Se me detuvo el tiempo
Y me nació un lamento
Protestando tu ausencia inexplicable,
Acariciando en breva
Tu brevedad de instante consumido.

Y sin embargo amigo/amable
Qué herida que nos dejas,
Qué ausencia que nos siembras de dolor,
Que escozor en los ojos
Que ya no te veran,
Qu ardor en los labios
Que ya no besarán
De tu figura el gesto mesurado,
El vientre de tu risa sosegada,
La paz de tus palabras
Y el don de tu tesón.

Se me detuvo el tiempo
Al saber que no estabas.
Y me nacen recuerdos a mansalva,
Y me brotan en las húmedas mejillas
Tus besos de acogida
Y la sal de tus ojos disuelta en la verdad,
El amor, el respeto, el gusto por la vida.
Tu alegría brutal ante el paisaje
Y tu brutal tristeza ante el dolor del mal.

No concibo ya el tiempo sin tu risa
Que surge de tu recuerdo tan vital.
No concibo la espera sin respuesta
Que venga con materia más carnal.

Te has ido a donde duermen las alondras
Y destila su rojo las estrellas,
Al sereno remanso de las últimas aguas
Que deja el riachuelo sobre el mar,
Conozco esos lugares (me los diste a pisar)
Y me iré a sus silencios para oírte
Cuando el dolor me pueda
Y no pueda aguantar.

Me dicen que te has ido
A la vera del padre universal.
Que pronta fue tu marcha,
De nuestra vera huido,
Qué hueco que nos dejas,
Que frío , qué orfandad.

Poema de Casimiro Prada
escrito para Tomás Pollán el día de su fallecimiento