jueves, 10 de enero de 2013

El sentido crítico y ético de la profesión docente

De acuerdo con Cortina (2005), el sentido ético de la profesión docente puede entenderse en dos sentidos complementarios:

a)      como capacidad efectiva de justificación ética de lo que hace, y

b)      como rendición de cuentas públicas de cómo y por qué se obtienen determinados resultados.

“Cinco facetas en concreto integran la perspectiva ética en cuestión: una ética de la justicia social, una ética de la crítica, una ética de la profesionalidad, una ética del cuidado y una ética comunitaria democrática.”. (Escudero, 2009:93)

 1) La ética de la justicia social como el derecho de todas las personas a recibir una educación, una formación que le permita desarrollarse como persona en el contexto actual. En estos momentos de tendencia a la privatización de la educación, de considerar a la educación como un servicio y no como un derecho, de considerar al individuo como un cliente y no como un ciudadano o como una persona, este sentido ético que la Administración intenta que no sea atendido, el profesional docente se debe comportar como el juramento hipocrático de los médicos: atendiendo a toda persona que lo necesita y sobre todo los màs débiles.

 El bajo rendimiento, el fracaso escolar debe ser tratado buscando sus causas y atacando sus orígenes.

 “Será bueno no ocultar realidades de fracaso bajo términos eufemísticos (dificultades en el, aprendizaje, características personales, etc.). El riesgo de exclusión educativa, cómo y por qué se produce, qué se puede y ha de hacer para remediarlo tiene que tener mayor presencia en los contenidos de la formación; ningún docente, a llegar a la profesión, debiera poder decir que de eso nadie le habló en el período de su formación previa”. (Escudero, 2009:94)

 2) La ética de la crítica social y educativa.-

NO es posible eludir o tratar de soslayo contenidos políticos e ideológicos relacionados con la educación, la escuela o la profesión docente.

 3) La ética del cuidado y de la responsabilidad con todos y cada uno de los estudiantes.-

El enunciado es suficiente. La ética tiene que ver con la responsabilidad que tenemos hacia cada uno de nuestros alumnos y de que logre sus objetivos de aprendizaje.

Dos cuestiones se asociación a esta ética: la atención a la diversidad y las relaciones humanas y respetuosas entre los intervinientes del proceso educativo que va más allá de las aulas.

“Humanizarlas, plantearlas sobre un respeto mutuo, cultivar la confianza, mostrar de modo fehaciente el interés por el bienestar de los estudiantes sin merma de la exigencia de esfuerzo y responsabilidad necesaria, apoyar y buscar complicidades, resistir la tentación de tirar más balones fuera que los razonables, servir como un modelo personal y social de educación y civismo, sentirse responsable de que todos y cada uno puedan dar de sí lo máximo posible –por cerrar aquí la lista– son facetas personales, emocionales y sociales del profesorado que requieren una atención expresa”. (Escudero,2009:96)

 4) La ética del aprendizaje y el desarrollo de la profesión:

Se refiere a la necesidad de asumir los valores de la necesidad del aprendizaje permanente o aprendizaje a lo largo de toda la vida profesional, así como la necesidad de aprender a trabajar en grupo. Por tanto, es necesario que la formación inicial y permanente contemple el trabajo en grupo no como un capricho o una cuestión de repartir el esfuerzo, sino como una necesidad de una profesión en la que se precisa el trabajo coordinado de todos los que intervienen en ella.

 5) La ética comunitaria y democrática.-

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