lunes, 9 de febrero de 2026

Paseo cabreante

Como ya he señalado en alguna otra entrada, me dedico a pasear con un amigo por la ciudad. Algunos días, decidimos que nuestro paseo responda al tópico de los jubilados: "visitar obras". Así que una mañana subimos por la Gran Vía para ver desde las escaleras del Hospital Miguel Servet, las obras del nuevo estadio de fútbol para nuestro flamante equipo de segunda división. 

A mi amigo de forma reiterada le viene  el pensamiento recurrente acerca de la "mente brillante" que ha decidido construir un campo de fútbol delante de un hospital general. Primer cabreo

Luego nos acercamos al Parque José Antonio Labordeta, aunque la corporación del PP prefiere denominarle Parque Grande, donde una gran extensión está ocupada por unas vallas que delimitan un espectáculo de luces durante las fiestas navideñas concedido a una empresa privada que cobra por acceder al espacio ciudadano. ¿Cuánto se ha cobrado por la concesión, cuánto ha sacado de beneficio la concesión?. Según cuenta el Periodico de Aragón: "Esto [la noria] supone un modelo de gestión diferente al que exploró el Ayuntamiento de Zaragoza para la cesión del parque Labordeta en el espectáculo Boreal. En ese caso una empresa privada cercó miles de metros cuadrados de espacio público sin pagar un euro al ayuntamiento y cobrando hasta 20 euros por entrada". Segundo cabreo.

También en el parque contemplamos como una quiosco bar del parque se ha convertido en discoteca, tal como se ha denunciado. Para gloria de los pájaros que habitan en el parque que tiene fiesta los fines de semana por la noche. [Ironía] Tercer cabreo

Junto al parque se inicia la actuación estrella, transformadora de la ciudad de la corporación conservadora de Natalia Chueca: las riberas del Huerva. Pensaba que como decían actuación integral se refería a que iba a haber un paseo desde el Parque hasta su desembocadura. Así lo expresa la IA ."gran proyecto de renaturalización urbana en Zaragoza, que busca convertir el río en un corredor verde con nuevos parques, sendas peatonales y ciclistas, mejorando la biodiversidad y conectando la ciudad con este espacio natural" . En realidad, y lo indica una de las pancartas que se ponen en las vallas, son ocho parques sin conexión entre sí que convertirán unas riberas salvajes y descuidadas en ocho espacios de naturaleza civilizada. Cuarto cabreo.

Es decir, un paseo cabreante.

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