Domingo por la tarde. La ciudad está triste, sombría. El cielo esta nublado. Los periódicos anuncian que en las próximas elecciones autonómicas ganará la derecha, o más bien la ultraderecha cuyo programa se puede resumir en dos palabras: odio y caos. En el panorama nacional, la derecha está rabiosa porque no consigue tirar al gobierno legítimo. Por su incompetencia, se le está comiendo la merienda la ultraderecha. ¿Y que decir, de Europa y el Mundo? Los telediarios expresan que el tiempo de los que pensamos en la paz y la comprensión internacional ha pasado de moda. Lo que se lleva es ser malo e ir jodiendo al "distinto". Así, imitamos a los poderosos que ambicionan poder y dinero, no importa a costa de vidas y de dolor.
Por todo eso, pienso que debería tirar la toalla. Pero, acabo de presentar mi segundo libro de enjundia, he tenido dos hijos y alguna vez planté un árbol aunque no sé que habrá sido de él.
Realmente con la muerte solo sufren los que se quedan. ¿Pero, quiénes quedan en mi caso? Mi pareja, mis hijos, mis hermanos. Un total de seis personas que podría reducirse a cinco ya que uno de mis hijos se encuentra alejado por un motivo con origen en su pareja que desconozco. Me iré a la tumba con tal ignorancia.
La ventaja que tengo es que al ser ateo no seré castigado por ningún dios. Si en este momento, semana de la merla, estoy en este estado de ánimo es inexplicable ya que en esta época han sucedido lo mejor de mi vida: a) mi cumpleaños es el día 2, b) la inauguración del edificio con la placa con mi nombre es del 27 de enero de 2017, c) la presentación del libro histórico también en el mismo día 27 de 2026; d) deje de fumar en esa época.
Pero me ha venido ganas de escribir de este tema en el año en que cumplo 69 años. El 69 esa una cifra querida cuando nos despertábamos a la sexualidad (antes juventud, ahora adolescencia) para representar la fellatio y el cunilinguis, vamos una mamada mutua entre chico y chica. ¡Qué cateto suena esto! Pero, queridos jóvenes votantes de VOX y "libertarios ayusianos", así fue nuestro despertar a la sexualidad. Y soy machista como declaraba en una entrevista Miguel Ríos porque se nos educó en esa cultura patriarcal.
En fin, creo que no me suicidaré porque aunque al comenzar mi septuagésimo año, me encuentro triste, no me apetece entristecer a las personas que me aprecian. Tengo contabilizadas cincuenta y siete personas con nombres y apellidos que acudieron a la presentación del libro y otras que no acudieron pero sé que me aprecian desde la distancia.