martes, 4 de septiembre de 2007

Profesor Rodríguez Diéguez


Glosa a José Luis:

Conocí por primera vez a José Luis al asistir a una conferencia (en primer año de facultad) sobre el cómic, sobre la imagen de la enseñanza. No era un profesor de Didáctica sino un profesor didáctico.

A los pocos días, sucedió un encuentro en el campo de atletismo, un domingo soleado valenciano. Yo: un menor de 17 años recién llegado de una lejana universidad laboral y un profesor de universidad, que se acercó, y hablamos con naturalidad y con afecto. Sobre todo, afecto. Siempre recordaré su gesto con una media sonrisa, con un afrontamiento escéptico de los problemas.

Formalmente fui alumno suyo en la asignatura de Didáctica de segundo curso y aprendí mucha Didáctica. Pero todavía hoy recuerdo dos cosas:

Primer día: Recomendó tres libros que han impactado mi vida y mi profesión: El 1984 de Orwell, el Mundo Feliz de Huxley y Walden Dos de Skinner.

Luego el día que pronunció "Zordaink" (más o menos) y preguntó sí lo conocíamos cuando comprobó nuestros rostros de despiste. Luego nuestro colectivo: “Ah, bueno! Tordinque” cuando escribió en la pizarra el nombre del psicólogo norteamericano Thorndike.

Cuando en cuarto o quinto curso, nos propuso a mi y otros compañeros que si queríamos participar en una investigación sobre la interacción didáctica, no pusimos ninguna pega a pesar de que no podía premiarnos con ninguna nota positiva.

Aprendiz de investigador contando con su ayuda y asesoría, junto con un compañero de Zaragoza iniciamos una investigación con el apoyo de José Luis y Juan Manuel Escudero. Entre las actividades para-investigadoras, se incluyó una salida nocturna para confraternizar. Todavía recuerdo los “tejos” que la cabaretista del desaparecido Café El Plata de Zaragoza, dedicaba a los ojos azules de José Luis.

Luego, la oportunidad de reencontrarse en congresos, jornadas, etc. Especialmente, recuerdo 1993 (Sevilla) y 1994 (Salamanca) las Jornadas de profesores de Tecnología Educativa. Creo que ésta fue la última vez que le vi, pero su recuerdo siempre está cerca. A través de colegas supe y seguí la evolución de su enfermedad.

Actualmente, en mi clases y disertaciones, soy profesor universitario del área de Didáctica y Organización Escolar de lo que José Luis tiene una gran parte de “culpa”, mis referencias a él son muchas en los temas que él me enseñó a valorar su importancia:

  • - El acto didáctico
  • - La didáctica como proceso comunicativo
  • - La imagen en lo escolar
  • - La evaluación

El día que conocí su fallecimiento, una lágrima corrió por mi mejilla.

En realidad sigue estando presente aunque no pueda verle.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Un excelente profesional. Una pena su pérdida. La comunidad científica nunca ha reconocido este excepcional catedrático de didáctica salmantino. Su buen humor y coraje, junto con su inteligencia y fina ironía le hacen inimitable.