El bombardeo de Caracas y el secuestro del dictador nos deja paralizados. He recordado un programa radiofónico a propósito de un libro sobre el bulling o el acoso escolar tal como nos recomienda la RAE.
Cuando contemplamos el acoso nos quedamos paralizados por miedo o por no dar crédito a lo que estamos presenciando. Las autoridades, los que tienen poder, miran para otro lado o procrastinan la decisión. Como decía el escritor entrevistado en el programa, "los buenos colegios son los que abordan el problema porque acoso escolar lo hay en todos pero se oculta el tema para no asustar, por el que dirán".
En el acoso hay tres tipos: el acosador, el acosado y los que miran sin intervenir. Supongo que es fácil poner nombres a cada uno de los tipos en la situación actual.
Pero pensando en democracia y en política internacional: ¿qué pensaríamos si en 1946 o siguientes, el ejercito norteamericano hubiese secuestrado a Franco y familia? ¿lo habrían celebrado todos los españoles sin importar su nivel de vida y de rentas? ¿Acaso no sucede igual en las manifestaciones de los venezolanos?
Creo que este mundo es tan complejo y por eso, a pesar de mi edad, tengo más preguntas que respuestas.

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