jueves, 12 de marzo de 2026

Orwell y Trump


 Hoy nos manifestamos contra la guerra. 

A las 19 horas en la plaza España de Zaragoza.

 NO confió que sirva mucho pero es lo único que podemos hacer. He encontrado este texto que nos muestra como mientras los pobres mortales vivimos al día, los ricos poderosos planifican a años vista. De ahí, que cuando aparecen las guerras ya fueron preparadas de antemano con plan A, B, ...X, Y, Z, incluso con subíndices.

En 1984 del escritor y visionario George Orwell se muestra un sistema donde el poder no necesita convencer con argumentos sino con consignas simples, miedo permanente y un enemigo externo que justifica cualquier abuso. 

El Gran Hermano no gobierna solo con vigilancia, gobierna logrando que la gente aplauda la violencia como acto moral y confunda la fuerza con verdad. Ese es el punto clave para entender a Trump y la lógica de la invasión, no como accidente, sino como método. Trump no habla para pensar, habla para excitar y para simplificar el mundo en buenos y malos, para reducir países enteros a caricaturas que pueden ser castigadas sin culpa. 

En 1984 el Partido bombardea países lejanos y la gente lo celebra sin saber por qué ni contra quién, solo porque el odio ya fue asignado. Lo mismo ocurre cuando se vende una invasión como acto de libertad, democracia o salvación, mientras en realidad es control, saqueo y demostración de poder. 

Lo verdaderamente orwelliano no es Trump gritando sino la gente celebrando el castigo y pidiendo bombas como si fueran justicia y llamando paz a la destrucción. El lenguaje se vacía igual que en la novela...la invasión se vuelve intervención humanitaria, el saqueo se vuelve ayuda, la muerte se vuelve daño colateral. Lo más grave es que muchos no apoyan esto por convicción política sino por frustración personal, por rabia acumulada, por la necesidad de ver a alguien aplastado para sentir que el mundo tiene orden. 

En 1984 Winston termina amando al Gran Hermano.... aquí muchos ya aman al imperio que los desprecia y celebran al amo que los usa y defienden guerras que nunca pelearán. No se trata de Venezuela ni de Maduro, se trata del viejo mecanismo imperial que Orwell entendió con precisión quirúrgica. Cuando el poder logra que la gente goce la violencia ajena y propia y repite consignas sin pensar, la invasión ya ocurrió primero en la mente y lo demás es solo logística.

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