lunes, 19 de enero de 2026

Matón de escuela

 ¿Por qué será que la situación actual me recuerda mucho a mi etapa escolar?

Yo era enclenque, un tanto enfermizo e hiperprotegido. El último de una fratría que llego cuando nadie le esperaba. 

En la escuela, destacaba porque iba bien en los estudios aunque me gustaba portarme mal. Todavía recuerdo las cruces que ponía a mi nombre el compañero que vigilaba el orden cuando salía al profesor. Casualmente, ese compañero ha terminado como juez de la Audiencia Nacional. 

Pero, huía de la calle porque mis compañeros más fuertes, más protegidos por hermanos mayores eran los que dominaban. Mi hermano mayor me llevaba once años y ya trabajaba de aprendiz; y mis otras dos hermanas eran chicas. En esa sociedad patriarcal y de testosterona mis posibilidades no eran muchos.

Mi etapa en el internado de la Universidad Laboral también estuvo condicionada por ir esquivando los líderes de la testosterona y de la fuerza bruta. 

Quizás pasando el tiempo. Oyendo los cánticos de modernidad, de un nuevo hombre más abierto al cuidado y las emociones pensé que caminábamos hacia un mundo más justo y solidario. Pero desde el pasado día 4 de enero, se ha confirmado el cambio de sentido. De la razón al caos, del respeto a la fuerza, de la palabra a los puños, del optimismo al pesimismo, de la esperanza a la desesperación.


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