lunes, 16 de febrero de 2026

Accidente en la Alta Velocidad

Empecé a escribir esta entrada al día siguiente de la tragedia, pero no lo publiqué. Releído, encuentro que todavía puede servir para la reflexión de los presupuestos, de la política, de la justicia, incluso de los valores de la vida.


Como hijo de ferroviario, siempre he tenido un interés especial por los trenes. En el accidente de Adamuz tengo algunas preguntas o consideraciones que no he oído todavía. Claro que lo importante es el ruido, el caos. Así ya nos hemos olvidado de los whatsapp de Feijoo con Mazón, de las amenzas de invasión de Groenlandia, etc. Y cada partido político a la suya: el caos, la incompetencia, etc. etc.

Tengo tres  consideraciones:

Revisión de la vía

¿Cuándo se revisa la vía? ,¿qué detectan esos trenes de análisis? ¿Si como se dice ahora fue un problema de soldadura, por qué no fue detectado cuando paso el tren de análisis?  ¿La ingeniería es una ciencia exacta o probabilística que trabaja con límites? ¿Cuándo se concede una contrata a una UTE, hay alguien de la Administración pública que supervisa durante el proceso de construcción o sólo se realiza al final de la obra?

Pago de las indemnizaciones a las víctimas

Oigo a las autoridades, incluidos nuestros monarcas, que estamos acompañando a las familias, "Son lo primero, etc. etc." (excepto para la ultraderecha, que no respeta el luto de tres días). Pero he oído que las víctimas del  Alvia de Angros (Galicia) todavía no han cobrado porque el juicio ha sentenciado a la compañía, pero ésta y sus abogados en nómina han recurrido a la Audiencia Provincial. Han pasado once años y las instancias judiciales que quedan.

La Justicia ha sido tan rápida para descabezar al Fiscal General del Estado pero eterniza el pago de indemnizaciones.  Es más difícil en estos accidentes, pero los jueces podían ser un poco más diligentes y acompañar también ellos a la víctimas.

¿Para qué tanta prisa?

Somos como "Ícaros" que queremos  volar, correr más de lo necesario. Se podrá decir que se acercan los territorios pero en tal cuestión me vienen dos pensamientos:

¿La distribución territorial tan desigual, la España vacía, los pueblos abandonados, no serán también fruto de este desarrollo de la velocidad en los transportes? Decía un amigo que vivía en el mundo rural que  la carretera servía para llegar rápidamente al pueblo pero también para marchar y dejarlo.

En lugar de trenes tan veloces, ¿no sería mejor no olvidar la media distancia? 

Leo que se está perdiendo confianza en el tren. Será un golpe más al servicio público, a la colectividad. Más uso del vehículo individual. El éxito del tren, quizás, no iba bien con el caballo de la apocalipsis del individualismo.

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