Último día en Budapest y todavía no hemos ido a Buda. Estamos en Pest, muy bien situados, todavía nos quedan alguna cosas que ver en este lado del Danubio. Nos dirigimos por la Avenida Andrassy hasta la Plaza de los Héroes. Es temprano y por la sombra es muy agradable el paseo junto a estos edificios que una vez fueron esplendorosos. Ahora muchos de ellos sufren el deterioro del paso del tiempo y la falta de mantenimiento. A mitad de avenida, cogemos un autobús para llegar hasta la imponente plaza de los Héroes porque tenemos que racionar nuestras fuerzas.
En dicha plaza, hay unas espectaculares estatuas que representan a los líderes de las siete tribus magiares. Algunos se parecen a Asterix.
Desde allí el autobús recorre toda la Avenida Andrassy para llegar hasta la Catedral de San Esteban o puedes subir en la linea 1 del metro que está considerada patrimonio de la humanidad por ser el más antiguo de Europa, inaugurado en 1896.
La catedral de San Esteban es de estilo neoclásico conserva en su interior la reliquia del Santo: su mano incorrupta. La guía nos dijo que también está enterrado el jugador del Real Madrid: Puskas pero que fue retirada de la visión porque ganaba en expectación a la del santo. Subimos hasta la torre para contemplar la ciudad.
El tiempo nos está cundiendo y nos dirigimos al Mercado Central de Budapest que como en otras muchas ciudades se ha convertido en un mercado para los turistas.
Son las 13 horas, hora de buscar el restaurante Negro Mangalica que nos recomendaron donde se sirve comida elaborada con el cerdo mangalica una especie a punto de extinguirse y que ha sido recuperada por un segoviano.
Después de comer, descansamos un rato en el alojamiento que solo está a seis minutos caminando.
Por la tarde, nos acercamos a Buda para ver su castillo, la Iglesia de San Matias (Asunción de Nuestra Señora) y el Bastión de los Pescadores. Una zona atestada de turistas que hacen fotografías pero que merece la pena para contemplar la. ciudad de Pest desde lo alto.


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