Afortunadamente, podemos dejar el equipaje y no tener que llevarlo con nosotros. Aprovechamos para desayunar y decidir que hacemos hasta la hora en que podremos acceder a nuestra habitación.
En primer lugar, acudimos a una exposición de autores de vanguardia que hay en la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte. A la entrada las y los educadores sociales protestan sus condiciones precarias de trabajo.
Me sorprende que algunos de los edificios de la Comunidad de Madrid están custodiados por la Guardia Civil y no por la Policía Nacional o entidades privada como ocurre en otras comunidades. Pero Internet que lo sabe todo me explica:
La Guardia Civil custodia edificios oficiales de la Comunidad de Madrid mediante un Convenio de Encomienda de Gestión específico firmado con el Ministerio del Interior. Esto no ocurre igual en otras comunidades porque cada región organiza la seguridad de sus sedes con recursos propios, como policías autonómicas (Mossos, Ertzaintza, Policía Foral) o seguridad privada y cuerpos locales.
El calor aprieta esta mañana porque lo más inteligente es sentarse en la terraza de la Taberna Real junto al Teatro Real que está sombreada y donde saborear una fresca cerveza.
La comida en este barrio de las letras hay un sitio recomendable donde acuden los madrileños: LaMucca De Prado.
Finalmente, a la hora establecida accedemos a la habitación, podríamos decir celda dadas las dimensiones y la visión desde la ventana.
Por la tarde, acudimos a un museo municipal un tanto desconocido: el Museo de San Isidro donde hay una actuación de tres mujeres con un laúd, una soprano y una narradora. Aprovechamos para ver el museo que tiene un carácter etnográfico con dedicación al santo y donde descubro que Madrid en el siglo XI era musulmana y en el siglo XIV una ciudad del reino de Castilla.
Una cena ligera y a descansar que tenemos que levantar temprano para llegar al avión con destino el Algarve portugués.
