Hasta las 14 horas no sale el Ferry que, subiendo el curso del Danubio, nos llevará hasta Viena, nuestra tercera ciudad, nuestro tercer país. Así, que aprovechamos para ver Bratislava en esta mañana de lunes sin el agobio de las masas turísticas.
No hay turistas pero tenemos otro inconveniente que también hemos visto invadir otras ciudad europeas, incluida la nuestra: las OBRAS. Todas las ciudades están en obras públicas de arreglos de calles, aceras y suministros con sus vallas, sus caminos alternativos que no están pensados para las personas que caminan y que obligan a grandes rodeos para poder pasar de un lado a otro de la calle. Además estos cortes de la circulación peatonal no aparecen en google maps. En cualquier caso, es una ciudad con edificios que contemplar.
El recorrido por el Danubio es muy agradable porque la escasez de agua obliga a que el barco vaya más despacio en ocasiones. Podemos contemplar sus orillas en las que se ven unas cabañas denominadas Daubenhütten, como un palafito, donde hay una red cuadrada de elevación denominada Daubel para pescar.
Llegamos a media tarde a Viena por el canal de Danubio. Una vez instalados en el hotel, junto al Stadpark, nos dirigimos a ver algunas de las 26 cosas que ver que nos indican los Viajeros Callejeros.
Empezamos por aquellos que mi compañera Susana de cuando estuvo aquí hace unas décadas:
- a) la iglesia de San Pedro, donde me sorprendió ver en los casilleros del tablón de anuncios estampitas con la imagen del santo de Barbastro en multitud de idiomas (
- b) la catedral de San Esteban,
- c) la plaza de San Miguel, donde recientemente han encontrado unos restos de la época romana.
- d) la tienda de los abrigos Loden que sigue en el mismo lugar desde 1830
- e) el pasillo de entrada a los palacios de Hofburg
Ya hemos dado cinco "visto bueno" a nuestra lista de imprescindibles de Viena.


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