lunes, 14 de septiembre de 2026

Sigüenza

 Visito Sigüenza huyendo del calor zaragozano y por acercarme a mis raíces paternas. NO he sido de esas personas que han acudido con frecuencia al pueblo de sus padres pero estuve algunas veces siendo niño.

Hace ocho años estuve haciendo una consulta en el archivo diocesano pero era invierno y la ciudad estaba aletargada. En esta ocasión, es verano y voy a pasar una noche en el Parador Nacional ubicado en un reconstruido castillo medieval que fue alojamiento de los obispos hasta el siglo XIX. Aunque puede resultar más caro que otros alojamientos, es un lugar muy aconsejable. Lo recomiendo. Incluso es visitable aunque no te alojes en él.

Para comer, cualquier lugar estará bien. Dos productos típicos son el fino seguntino (bebida) y el perdigacho (tapa de anchoa y tomate). 

Pasear por la Alameda resulta agradable porque rodeado de árboles centenarios la sensación térmica es muy agradable en este verano extra-caluroso.

Acude a la oficina de turismo situada en la Plaza Mayor donde te darán explicaciones de cómo recorrer sus calles y visitar algunos de sus edificios y sus patios, en su mayoría relacionados con la Iglesia.

Empieza por la Catedral y el Museo Diocesano. Las dimensiones de la Catedral explican que fueran el último lugar donde se refugiaron los milicianos y las personas leales a la República antes de ser capturados por el llamado "Ejercito Nacional". Pero eso, lo contaré en la próxima entrada.