Como el día anterior, hay que madrugar y tomar nuestros respectivos vehículos. Hoy el desayuno ha sido mejor porque a nuestras provisiones hemos añadido un croissant y un pain au chocolat de la boulangerie La Marjolaine que hay enfrente de nuestro apartamento.
El ciclista prepara sus provisiones para subir a la montaña aunque en esta meta va a poder encontrar servicios de restauración. El Tour finaliza en estaciones de esquí que pueden acoger y permitirse económicamente lo que supone este espectáculo ciclistico.
Por mi parte, mi objetivo es alcanzar el Alpe d'Huez a través de un recorrido que supone unos 25 kms en coche, equivalente a 1 hora, y luego 30 minutos de la telecabina de Auris a Alpe d'Huez. Pero a un kilómetro y medio, un voluntario con chaleco refletcante me dice que debo dejar aparcado el coche en la carretera porque el aparcamiento está completo. Paro, lo aparco, bajo del coche y a la sombra del portón trasero reflexiono mis alternativas:
a) Subir andando por 1,5 kms para llegar a coger la telesilla, llegar a Alpe d'Huez caminar para intentar encontrar a Alessandro en la marabunta de gente que se encuentra allí. Una vez acabada la carrera, vuelve al telesilla para otra media hora (quizás sople viento) para luego llegar hasta el coche e intentar salir de aquella carretera estrecha. Y luego otras dos horas para llegar a Les Deux Alpes ya que los recorridos son mucho más lentos al final de la etapa.
b) Aprovechar el momento en que ya no vienen más vehículos y volver al hotel tranquilamente y ver la etapa en televisión.
Dije que había que sufrir un poco, pero no sufrir mucho.
Así que en la terraza del hotel con la vista que aparece en la fotografía, me preparo el vermú y veo la etapa. En el llano, mientras los ciclistas se alimentan y cogen fuerza, yo echo una cabezadita. En los últimos kilómetros, envío a Ales por whatsapp la información de cómo va la carrera.
Al final, me acerco al valle a recoger a Alessandro que tarda en bajar con la bicicleta. Aunque estoy tranquilo porque en Francia se respeta mucho a los ciclistas, dentro del coche es más seguro. No obstante, puedo señala como éxito que no he tenido ningún incidente ni con coche ni con ciclistas y aseguro que conducir por estas estrechas, sinuosas y concurridas carreteras no es fácil, aunque se basa en el respeto y en el orden de vulnerabilidad. "Si no puedes adelantar con el coche al ciclista sin provocarle una maniobra con riesgo, tu frenas y vas a su velocidad".
Mañana, más.

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