jueves, 29 de octubre de 2026

Me siento triste

Hoy me siento triste. Ayer el accidente del tren. NO he querido oír las noticias porque me suenan a tambores de guerra. No sé si soy pacifista o soy cobarde porque no quiero enfrentarme a un mundo que se desmorona. He buscado en este blog y ya titulé Tristeza el 3 de febrero de este año, después del accidente de Adamuz.


Decía:

Los periódicos anuncian que en las próximas elecciones autonómicas ganará la derecha, o más bien la ultraderecha cuyo programa se puede resumir en dos palabras: odio y caos. En el panorama nacional, la derecha está rabiosa porque no consigue tirar al gobierno legítimo. Por su incompetencia, se le está comiendo la merienda la ultraderecha. ¿Y que decir, de Europa y el Mundo? Los telediarios expresan que el tiempo de los que pensamos en la paz y la comprensión internacional ha pasado de moda. Lo que se lleva es ser malo e ir jodiendo al "distinto". Así, imitamos a los poderosos que ambicionan poder y dinero, no importa a costa de vidas y de dolor. 


Acabo de encontrar esta opinión de un psiquiatra en el que muestra el grado de enfrentamiento, de polarización que desde los políticos se ha trasladado a la ciudadanía.

En España (en el resto de España), está sucediendo como ocurrió en Calatunya en tiempos del "proces": las familias, los amigos hablaban de temas distintos a la cuestión de la independencia, el referendum, etc. En el caso actual, el agravante es que todo se traslada a la polarización, incluso la muerte: la de la anciana Mari Carmen, la de las personas muertas del tren.  

Unos aprovecharan para decir que la culpa es del presidente del Gobierno, otros dirán que es el problema del sistema, incluso dudaremos de si no hay injerencia internacional. En cualquier caso estamos en periodo prelectoral como la otra vez.