jueves, 13 de agosto de 2026

El Regreso (HUSKA)

 Dice el dicho que en el día 13 "ni te cases ni te embarques", pero nosotros habíamos elegido la fecha y pensábamos estar en Budapest durmiendo el día anterior para estar junto al aeropuerto desde donde partíamos a primera hora de la tarde. Pero en el último momento, decidimos dormir en Viena.

Así que debíamos partir de Viena hasta Budapest y de allí a su aeropuerto. El medio de transporte elegido fue el tren. (No voy a volver a explicar mi pasión por el tren). 

En previsión de retrasos y para evitar stress, elegí el primer tren de la mañana que partía a las 7:40 de la estación central de Viena en un tren EC que por el precio parecía rápido. Y lo fue durante el recorrido por Austria pero al llegar a Hungría, con el consiguiente cambio de revisores, empezó a pararse en más estaciones de las indicadas en el horario. Al llegar a la localidad de Györ (los más mayores podéis ver el video publicitario del detergente homónimo), el tren se paro y no arrancó. La megafonía solo hablaba húngaro y los revisores estaban desaparecido y cuando los encontrabas no hablaban inglés; el resto de viajeros eran en su mayoría húngaros y chapurreando inglés conseguimos saber que la locomotora se había estropeado y que estaríamos parados al menos 30 minutos. Tranquilos todavía teníamos tiempo. Otros trenes pasaban. Los treinta minutos luego se convirtieron en cuarenta y cincuenta. Cuando ya empezaba a analizar alternativas para llegar al aeropuerto, el tren se puso en marcha y comencé a rogar que no se volviera a parar.

Finalmente, llegamos a Budapest donde realizamos nuestra última comida típica para luego ir en el autobús hasta el aeropuerto de forma gratuita. El personal muy amable.

En el aeropuerto, de nuevo la masificación turística y la invitación al consumo en las grandes salas. Aunque la espera fue agradable porque había un piano que algunas personas se animaban a hacer sonar agradablemente.

En el avión: hora de la siesta. A pesar de niñas alrededor, conseguí dormir al menos la mitad de las tres horas de vuelo.

Llegada a Madrid, largo paseo por la T4. Creo que lo hacen para desentumecer las piernas después de la sentada del vuelo. Recogemos nuestro coche. Felicidades al servicio de valet de Don Parking. Y carretera a Zaragoza con parada en el restaurante Ciudad de Arcóbriga  en Monreal de Ariza para comer nuestra tradicional dieta cuando volvemos del extranjero: unos huevos fritos con torreznos de Soria. 

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