jueves, 10 de octubre de 2024

La quinta avenida de Tokio (ZA-PÓN)

Hoy toca día libre pero Carlos se presta a acompañarnos a ver unos sitios que no nos podemos perder. El parque de Ueno donde un museo de arte muestra en el exterior algunas obras de Rodin. El primer espacio cerrado para fumadores ya que no pueden hacerlo en la calle.

El mercado de la calle Ueno Ameyoko que aprovecha el espacio del viaducto ferroviario para darle un aire saneado y vivo a una zona que pudo degradar el barrio.

Luego nos desplazamos en metro hasta OmoteSando donde en una gran avenida encontraremos las grandes firmas, como en la quinta avenida de New York.  También aquí unos reducidos espacios donde se concentran los fumadores. 


Desde ahí, nos acercamos a Takeshita Street, la calle de las lolitas
de los adolescentes y jóvenes que gustan de la moda y de una contracultura que mezcla el chicle (sweet lolita) y el gótico (Gothic Lolita), junto a las tiendas de zapatos con plataformas de vértigo aparece un café especializado en la posibilidad de acariciar cerditos. No me estoy inventando nada.

Por la tarde, acudimos a comer a la zona de Shimbashi donde hay un reloj que a determinadas horas los mecanismos actúan al modo cómo ocurre en algunas ciudades del centro de Europa.

En el metro llegamos hasta la zona comercial de Ginza.

Por la tarde acudimos al Skytree, la segunda torre más alta del mundo: 470 metros. No resulta muy vertiginosa porque es de noche pero en cualquier caso es impresionante.

En su base, la globalización ha traído el Octoberfest. Al igual que ocurre en algunas ferias occidentales, no admiten tarjeta de crédito.  

La noche y nuestro cansancio después de doce horas de turista nos señalan el camino hacia el hotel. Atención a que el tren elegido llegue hasta la parada 05 sin tener que cambiar. 

miércoles, 9 de octubre de 2024

La gran ciudad (ZA-PÓN)

Hoy es el primer día en Tokio. El día que tendremos la visita guiada. Acudimos en grupo en el metro circular hasta Shimbashi Y desde allí tomaremos un tren especial (automático y sin conductor) que lleva hasta una isla artificial. Antes pararemos en la parada donde tomaremos un ferry que nos permite ver la ciudad desde el rio Sumida. Me permite ver cómo los edificios están preparados para el terremoto: ninguno está pegado a su vecino, ya sea nuevo o más antiguo. Así, podrán oscilar tranquilamente sin disturbar a los edificios vecinos.

Cuando desembarcamos podemos contemplar el edificio singular de la Asahi Group. La silueta del edificio es la de un vaso de cerveza, esbozado para complementar el edificio vecino en forma de jarra de cerveza dorada, el cual alberga las oficinas de Asahi Breweries.

Nos dirigimos al tempo de Senso -ji donde podemos observar los rituales tradicionales: la oración, la apertura de los papelitos de la buena fortuna a solo 100 yenes con la esperanza de que sea buena y sabiendo que si es mala, se arregla dejándola colgada en los alambres al efecto; la purificación con el agua, el incienso que lanzado sobre uno nos dará más inteligencia. 

Junto al templo, la calle comercial Nakamise: donde probamos un excelente sushi y shirimi en Sushi Edomaru Asakusa Honten; también el mochi dulce recubierto de miel y el de sésamo; las galletas de arroz y castaña hechas al momento.

Por la tarde, acudimos hasta el Ayuntamiento. Un ascensor nos conduce hasta el top de la torre con un mirador espectacular para ver Tokio desde las alturas y de forma gratuita. También descubrimos que nuestro guía el “Gran Carlos I” también es un excelente pianista que sin ensayar ni preparación alguna se lanza a tocar la canción Hija de la Luna de Mecano.


La guía japonesa nos regala tres lugares fuera de lo planificado: la calle del pis, una calle llena de garitos donde en la actualidad se toman aperitivos a la tarde; el gato en 3D; y el Gozilla de Shinjuku

Nos acercamos al  barrio rojo de Kabukicho que no presentó mayor interés para mí. Pero de vuelta a Shibuya, vemos un santuario sintoísta Hanazono en medio de grandes edificios que nos ofrece un contraste de reposo, de oscuridad, de silencio frente al bullicio , luminosidad y agitación de la calle por la que se accede.

De la cena en Shibuya, mejor no hablamos. En un viaje de dos semanas, la intuición falla alguna vez y esta noche toca. Así, que pasamos por el supermercado, cogemos nuestro yogurt  y algunas galletas para comerlas en el hotel.

martes, 8 de octubre de 2024

El monte Fuji (ZA-PÓN)


Antes de despedir Matsumoto, visitamos su castillo. La subida a lo más alto se hace por unas empinadas escaleras. Debemos descalzarnos para no dañar el suelo de madera y unos empleados regulan el tráfico porque hay escaleras que sirven para subir y bajar.  En los jardines, hay unos guerreros que se prestan a hacerse fotos con nosotros. 

Pero la visita del día es un paseo en barco por Lago Kawaguchi-ko para poder contemplar el monte Fuyi. Nuestras oraciones de ayer logran disipar las nubes que por la mañana rodean las montañas.


Luego de contemplar esta estampa, de nuevo al autobús para llegar a nuestro hotel en Tokio. Según nos acercamos a la ciudad el tráfico se hace más intenso y cada cierto tiempo el autobus camina con lentitud.

Nos alojamos en el hotel New Otani Inn, cerca de la linea A, roja del metro, (el metro de Tokio se identifica por una letra y por un color) de la estación 5, Gotanda hay que saber el número para coger el metro adecuado y para darse cuenta si vas en el sentido que va hacia tu destino. También el hotel se conecta directamente con la linea Yamanote circular pero está no forma parte de la tarjeta de 72 horas que vamos a utilizar.


A las 18:30 quedamos para recibir nuestro pase y para ir a cenar donde consideremos con la advertencia de prestar atención en la parada A07 porque quizás nos hagan cambiar de tren. Y, ¡bingo!, en nuestro primer viaje, un empleado armado de pito y altavoz nos advierte de que debemos cambiar de tren si no queremos terminar en el extrarradio de Tokio. Y ojo porque a la vuelta puede suceder igual.

Nosotros nos acercamos al famoso cruce de Shibuya donde la noche y la lluvia nos dan esta fotografía de “setas-paraguas”.



Para volver decidimos hacerlo en el circular, la linea Yamanote, para el que no hemos recibido instrucciones de cómo obtener el billete. Para colmo, la estación de Shibuya está en obras, pero un poco de intuición y la ayuda de algún turista español, conseguimos billete para pasar los tornos y viajar en un tren que después de diez minutos nos lleva a nuestra estación. Salir de la misma nos resulta complicado y no hay personas a quién preguntar, pero cuando lo conseguimos estamos en frente de la puerta de nuestro hotel y a pocos metros del ascensor que nos lleva nuestra habitación en la novena planta.  

Mañana será otro día y el cansancio acumulado nos permite acudir rápidamente a nuestro sueño.

lunes, 7 de octubre de 2024

Lunes espiritual (ZA-PÓN)

 El titulo inicial era "Madrugar, bendición y viaje a las montañas" pero me ha parecido mejor resumirlo en este substantivo y su determinante. 

La actividad comienza temprano para acudir a una ceremonia religiosa en Zenkoi-ji (ji = templo). Hemos quedado a las 5:20 a.m. en el hall del hotel. La actividad es voluntaria pero ya que hemos llegado hasta aquí, no podemos desaprovechar la oportunidad de recibir la bendición del sacerdote y asistir a las primeras oraciones de los numerosos devotos y peregrinos que acuden hasta aquí. Nosotros lo tenemos fácil porque  el templo de Zenkoi-ji se encuentra a solo milquinientos metros desde nuestro hotel en suave pendiente cuesta arriba. 

Unas fotografías, unas oraciones y recibida la bendición sentida con un pequeño golpe de un rosario o algo con cuentas en la cabeza. NO pudimos ver nada porque se nos exigía no levantar la cabeza y, por supuesto, no hacer fotos.

Volvemos al hotel para desayunar en el piso decimosexto en una sala circular con amplios y acristalados ventanales. Otra linda experiencia añadida a este viaje.

Emprendemos viaje hacia Matsumoto, nuestra próxima parada. Antes, un receso en Yudanaka donde las lagunas de agua caliente sirven para ver de cerca los monos de la nieve en el centro de Yigokudani yaen-koen. Un camino por el bosque. El olor a azufre se siente.

Nosotros también vivimos la experiencia del baño en agua caliente en el onsen Riokan (hotel japonés) Sakaeya . Completamente desnudos, los chicos con los chicos y las chicas con las chicas. Tres piletas con el agua supercaliente. El agua caliente es relajante. Por lo que estamos más de una hora a remojo. Tenemos el baño sólo para el grupo de Pirene  por eso la charla supera a los momentos de silencio y de reflexión interior.  

Hay que seguir el viaje. De nuevo al autobús con una parada en el Museo Hokusai, pintor de la escuela de impresión denominada Ukiyo-e. 

El día está lluvioso y cuando llegamos a Matsumoto la descarga de maletas en el hotel muestra que somos un grupo organizado. las maletas aparecen en el hall del hotel Kagetsu que dispone de unas toallitas para secarlas. Aunque el bus ha aparcado en la puerta pero llueve con intensidad japonesa. El hotel ha ofrecido la posibilidad a quienes sean más de dos, de dormir al modo japonés con el futón sobre el suelo. Menos mal que viajo en pareja, aunque el suelo siempre es bueno para la espalda.

Acudimos a cenar en una pizzería cercana donde podemos sentarnos en la mesa los seis en la misma mesa, son las ocho de la tarde y nos sirven diligentemente.

A la salida, nos encontramos con un pequeño santuario sintoísta que, poco iluminado, ofrece un ambiente recogido. Es difícil expresar con palabras las sensaciones de pasear pausadamente en compañía de personas que hace una semana no conocías y con las que te sientes a gusto: comentas, ríes, hablas de tu vida, de los tuyos, de todo.

Buenas noches!

domingo, 6 de octubre de 2024

Kanazawa: Samurais y Geishas (ZA-PÓN)

“Kanazawa significa “marisma de oro”, nombre que hace referencia a la riqueza obtenida con el cultivo del arroz” La organización de sus calles es laberíntica porque la ciudad se diseño en torno al castillo y, durante la II Guerra Mundial, la ausencia de objetivos militares evitó que se destruyeran edificios históricos (VIAJES PIRENE, s.f.)

La primera visita es la casa del Samurai de la familia Nomura. Una linda casa de dos plantas con un jardín donde se puede escuchar el correr del agua a pesar de la numerosa presencia de turistas. Rememoramos esos tiempos en que el Samurai paseaba por entre arbustos, piedras y corrientes de agua antes de la batalla de la que esperaría volver o no.

De camino, nuestra guía nos ha explicado la jerarquía en la época de los Samurai. Los guerreros o “caballeros armados” eran los Bushi, un 20% de éstos alcanzaban la categoría de Samurai. Todos ellos estaban al servicio de un señor feudal o Daimyo que tenía que tener al menos 10.000 vasallos a su servicio. Varios daimyo debían lealtad al Shogun (me pareció entender que, salvando distancias espacio temporales, vendría a ser como el presidente en una monarquía parlamentaria, pero sin parlamento) y, por encima, de éste estaba el Emperador. En realidad, el poder estaba asociado al número de vasallos a tu servicio y eran frecuentes las traiciones por lo que un shogun podía pasar a ser el daimyo y viceversa.

La segunda visita es al Jardín de Kenroku-en en lo alto de la ciudad lo que permite que desde su lago baje el agua por diferentes recorridos llenos de pequeñas cascadas y la fuente  que funcionan por la presión natural y puede alcanzar hasta los 3,5 metros de altura, indicador de la intensidad del manantial. El jardín formaba parte del castillo que fue reconstruido en 2001 utilizando madera como se hacia en el siglo XVI. A la pregunta: ¿por qué los pinos están cuidados en Japón? La respuesta es que hay un "jardinero de pinos". (Para más información pincha en el enlace)

La tercera visita es al distrito de las geishas Higashi, donde visitamos la de Shima donde tenemos que dejar todas pertenencias en una taquilla, incluidas las cámaras de fotos. Recibimos explicaciones de las estancias y permiten a algunas asistentes a tocar el shamisen, una especie de guitarra, sentándose como las geishas. Invitan a  los y las asistentes a sonar el taiko, una especie de bombo. Los micromachismos se aprecian en la sociedad japonesa de forma frecuente o al menos son más visibles para alguien procedente de España.

La última visita es al mercado de Omicho donde se puede degustar sobre la marcha el marisco  que ofrece. Los locales que se parecen a una taberna no son muy recomendables si llevas prisa porque son muy lentos en la elaboración, aunque sea un plato frío de sushi.


De vuelta al autobús, nuestro destino Nagano. Hay diferentes caminos pero hay una petición de acercarse a meter los pies en el Mar de Japón. Esto significa una hora más de trayecto por lo que a pesar de la amabilidad de nuestro conductor Kawasaki; hay que consultar a su jefe para que lo autorice.

La parada en el mar de Japón es simbólica, quince minutos en un día gris. Llegamos de noche a Nagano donde nos alojan en la planta décima con vistas a la ciudad. 

Cenamos en la estación, convertida en centro comercial y con gran actividad. Comemos en el Midoribest que figura como uno de los mejores sitios para probar el soba. Tiene la posibilidad de mesas al estilo japonés pero nosotros elegimos el modo occidental con sillas y con una cesta para poder dejar todas nuestras pertenencias: bolsos, jersey,etc.

De vuelta al hotel, encontramos un restaurante con la bandera española, pero nuestra cena japonesa la estamos complementando con un yogurt que compramos en la cadena “7 eleven” o “Lawson” que siempre hay una junto al hotel abierta hasta las diez o las once de la noche.

sábado, 5 de octubre de 2024

Viaje a Kanazawa (ZA-PÓN)

Salida de Kioto. Maletas al autobús. Tenemos nuevo conductor. Se nos presenta de un modo formal. “Mi nombre no es Honda, ni Suzuki, sino Kawasaki”. Todo aderezado con una sonrisa y una simpatía que luego veremos corroborada por su profesionalidad: nos esperaba a la puerta del autobús; llevaba un contador para verificar que estábamos todos y  nos ponía un taburete para subir al autobús.

La guía como todos los días nos recuerda que debemos poner el cinturón y señala donde encontraremos los baños y que, hoy, deberemos aguantar dos horas hasta llegar a la primera parada.

El viaje a Kanazawa es largo, 240 kilómetros. El límite de velocidad de las autopistas japonesas es de 80 por hora, aunque Kawasaki debe ir un poco más deprisa porque adelanta a coches y camiones.  Desde el bus, se pueden ver paisajes con bosques de altos árboles en la montaña y con arrozales en las llanuras. A las dos horas paramos en un área de servicio para reponer fuerzas y hacer uso de los servicios que tienen una pantalla publicitaria mientras orinas.

 Vamos hacia Shirakawago, un pueblo de montaña que en invierno tiene bancos de nieve que superan los 2 metros de altura y como consecuencia de las fuertes nevadas, se crearon casas gasshō-zukuri (manos en oración) a dos agua. Allí visitamos una casa típica que perteneció a un comerciante de pólvora. También subimos a un observatorio para contemplar el valle desde las alturas. El recorrido entre casas y arrozales resulta interesante y me atrevo a grabar la recogida del arroz con hoz. 



Tomar una cerveza en una de las casas nos retrotrae a la mitad del siglo XX. Se paga, tu coges la botella de la nevera, quitas el tapón con el abridor colgado en la puerta y te sientas en el taburete de la puerta. La decoración me obliga a levantarme para que otro turista haga la foto.

A las 16:30 llegamos al hotel Mystays de Kanazawa. Desembarcamos y nos acercamos a ver la estación de ferrocarril. La llegada del Shinkansen y la inauguración de la nueva estación ha transformado la ciudad. Nos encontramos con una fiesta de guerreros. Volvemos al hotel porque tenemos otra actividad grupal voluntaria pero que nos hemos apuntado casi todos: Karaoke. ¡Qué divertido! 

Cuando salimos, no hemos tenido la prudencia de cenar antes de cantar, casi no encontramos un lugar para hacerlo. En la estación conseguimos tomar algo rápido y nos vamos a dormir.

Antes de que lo olvide. En todas las habitaciones, he encontrado una linterna junto a la mesilla que se enciende cuando la coges. Supongo que es para situaciones de emergencia aunque nadie te lo comenta.

viernes, 4 de octubre de 2024

Filosofando (ZA-PÓN)

Tercer día en Kioto: La primera visita del día es el templo de Ginkaku-ji, una antigua casa de campo del shogun Yoshimasa, que a su muerte se convirtió en templo. "Aunque el nombre de la casa se traduce por "pabellón de plata" pero la ambición del shogun de forrar el edificio con plata nunca llegó a realizarse".


Luego, caminamos por el paseo de los filósofos junto a un canal de agua, construido en el periodo Mejil. Con mi compañero de viaje JF, emulamos a los Filósofos. Aunque solo curse tres o cuatro asignaturas durante mi carrera, mi título dice que soy Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. El verbo fluido y la experiencia de JF nos lleva a tratar temas políticos, sociológicos, de las ideas, del futuro, de la historia, en suma, filosofía, quizás con minúscula. El paseo culmina en el templo de Nanzen-ji.

La tercera o cuarta visita es el castillo de Nijo, del shogun de Kioto con amplísimos jardines, varios fosos defensivos. El interior se visita descalzo y el paso de los turistas sobre el suelo de madera suena como si silbaran pajaritos. Hemos tenido que dejar zapatos y paraguas en el exterior. A la salida no encuentro mi paraguas que pertenece al hotel y que hay miles iguales. Así que cojo el primero que veo similar; un empleado me dice “ese paraguas no es suyo”, en tono enfadado; yo reconozco que así pero señalo  que el cesto en que yo lo había dejado no estaba y no había ninguno; se dirige a su mini-oficina y me trae mi paraguas o uno idéntico.

La última visita es la colosal estación del tren sobre la que se encuentra un centro comercial. Su aspecto no parece una estación porque no hay una perspectiva de las vías ni de los trenes.


Desde allí, de vuelta al hotel, hacemos una práctica de cómo funciona el metro de Kioto que es muy similar al de Tokio donde las distancias nos obligaran a utilizar este medio de transporte.

Comemos en el mercado de Nishiki aprovechando para hacer algunas compras. Las horas pasan y mi reloj todavía marca la hora española porque recibimos la llamada de Gran Carlos diciendo que nos están esperando en la degustación de sakes. Esta actividad sirve para que el grupo de viajeros se integre mejor y se presente indicando su nombre, lugar de origen y nos recomiende un restaurante no importa donde esté situado. Es un par de horas muy agradables, de cháchara, de encontrar puntos en común, de hacer GRUPO.

Como somos numerosos, estamos ocupando todo el local por lo que llegada la hora de los clientes habituales, nos obliga a abandonarlo. 

Todavía queda tiempo para pasear y visitar las tiendas antes de ir a cenar. Hoy, tenemos nostalgia de pan. Hemos visto una boulangerie, estilo francés, que está junto al hotel. No lo pensamos más, compramos la barra de pan y un poco de embutido en el Lawson.  Y preparamos unos bocadillos en lo que la parte gourmet era el continente y no el contenido.


jueves, 3 de octubre de 2024

Jardines bajo la lluvia y Teatro de Geikos (ZA-PÓN)

Segundo día de visita en Kioto. Hoy amanece lloviendo pero nada se antepone a los intrépidos viajeros. En el hall del hotel, Kazumi, la guía, me ofrece un paraguas que yo rechazo porque pienso que mi chubasquero de Decathlon será suficiente. Desconocía cómo caía el agua en Japón.

Al subir al autobús, la guía nos da "los buenos días" y nos recuerda que debemos llevar puesto el cinturón, hoy ya conocemos asociar su pronunciación a nuestro significado. Supongo que lo mismo nos ocurre a nosotros cuando tratamos de pronunciar cualquier palabra japonesa. Aunque el  japonés sólo tiene cinco sonidos vocálicos como en el español, personalmente siempre altero el orden de las sílabas como si fuera disléxico japonés.

9:30 Templo budista de Kinkaku-ji que posee un precioso templo dorado que vemos pero no contemplo porque la lluvia es fuerte e incesante, además, a primera hora son varios los grupos escolares que en el inicio de curso lo visitan. Los visitantes se paran para hacer las fotos que están llenas de paraguas.

11:30 Templo zen de Ryoanji cuya característica principal son los jardines y un lago con nenúfares que están un poco deslucidos con la lluvia. Yo sigo mojándome.

Los jardines japoneses son famosos por combinar las plantas con el resto de elementos de la naturaleza: las piedras y el agua. Todo en una combinación ordenada. Cada cosa en su sitio en perfecta armonía.

12:00 Visita a pasear por el bosque de bambú de Arashiyama . Por los caminos asfaltados que tienen alguna pendiente, corre el agua como riachuelo. La lluvia es de tal intensidad que yo vuelvo calado al autobús porque no llevo paraguas pero las personas que lo llevan también están muy mojadas. 

En el programa estaba prevista la visita al Mercado Nishiki, pero como está al lado de nuestro hotel; se propone que cada cual lo visite cuando considere.

Regresamos a nuestro hotel a secarnos porque llevo hasta los calzoncillos mojados, además vamos a acudir a un espectáculo excepcional como es el baile de otoño de las Geikos, ( En Kioto, se denomina así a las Geishas) que hemos tenido la suerte de que coincida con nuestra estancia y de conseguir entradas con un solo dos días de anticipación.

Desde el hotel nos desplazamos en un taxi concertado al que no tenemos que indicarle la dirección. ¡Menos mal! 

Llegamos al Gion Kobu veinte minutos antes de que comience el espectáculo a las 16:00. Aunque nos hemos ataviado con nuestras mejores ropas, se nos distingue no sólo por nuestra cara occidental sino también porque no vamos, al menos, con un traje oscuro. Algunas de las asistentes, especialmente los que se dirigen al patio de butacas - nosotros vamos al primer piso - van ataviadas con kimonos, también hay algunos varones. Unas pocas Geikos llevan el paraguas acompañando a señores de edad. También llama mi atención, que hay palcos laterales en el patio de butacas y en el primer piso. Quienes los ocupan, se descalzan antes de entrar (hay un calzador en el exterior) y se sientan sobre sus piernas al modo japonés.

El espectáculo es de música y danza en el que se narran historias de relaciones entre geikos y maikos, entre marido y mujer. A pesar del bello lenguaje corporal, no llegamos a entender totalmente las historias que narran porque la cultura no sólo es una cuestión de idioma sino también de referentes de la historia, la tradición y el contexto.

Nos han dado el libreto del espectáculo, pero está exclusivamente en japonés, lo que nos hace sentir que era espectáculo auténtico no para turistas.

Cuando salimos callejeamos por el barrio de Gion, el barrio de Goikos y Maikos, iluminado tenuemente por las farolas de cada una de las casas.

Todavía tenemos fuerzas para visitar el santuario de Yasaka que aunque está oscuro porque la iluminación es poco invasiva pero está muy concurrido de personas por turismo pero también por devoción.

Siguiente parada: una tienda de cosméticos ya que son famosos por su eficacia. Solo se necesita mirar a las mujeres japonesas cuyo rostro refleja una edad entre 15 y 65 años.

Volvemos al hotel porque ya sabemos que estamos en zona turística y las limitaciones horarias de los restaurantes permiten acercarse en torno a las nueve de la noche.

Esta noche queremos probar la carne, ¿Kobe o Wagyu? La publicidad de un local, el Yakini Kudourawo nos invita a entrar. Nos sitúan en una mesa con un fuego en medio y una pantalla para que elijamos nuestro menú. Todavía nos cuesta esta relación impersonal al que no podemos decir: ¿Vd. que nos recomienda? Tampoco nos preguntan cómo queremos cocinada la carne ¿well done?, porque la traen cruda y te la cocinas a tu gusto en tu parrilla. 

Me siento incapaz de describir los sabores que sentí aunque al día siguiente todavía los recordaba. La Kobe está más buena, es más cara; pero la Wagyu no lo desmerece. Su corte de tamaño adecuado, la experiencia de cocinarlo tú, merece la pena el precio. Mañana, cenaremos udon.

miércoles, 2 de octubre de 2024

Día de santuarios y de templos. (ZA-PÓN)

Hoy esta prevista la visita a un santuario y dos templos:

Al subir al autobús, la guía nos da los buenos días y nos recuerda que debemos llevar puesto el cinturón, aunque debido a su pronunciación no entendemos muy bien a que se refiere.

1.- Santuario de Fusimi Inari; 

La presencia de un tory en la entrada es característica de los lugares dedicados al sintoísmo. En este caso, hay millares de torii rojos de diversos tamaños que flanquean el sendero por los cuatro kilómetros que rodean la montaña. Cada tori está mantenido por una familia en recuerdo de sus allegados fallecidos.

Este santuario, dedicado al dios del arroz y el sake en el siglo VIII, presenta docenas de estatuas de zorros. El zorro es visto como el mensajero del dios de los alimentos de grano, Inari. Las llaves que están en las bocas de los zorros son las llaves de los graneros. En realidad, los zorros se comieron a ratones y conejos que eran quienes se comían las cosechas de arroz haciendo pasar hambre a los campesinos.

Como es la primera vista de la mañana, nos planteamos como reto el hacer los cuatro kilómetros del sendero que está flanqueado de toro que sube y baja, pero sobre todo sube hasta el alto de la montaña, por lo que nuestro aliento precisa de continuas paradas que aprovechamos para hacer fotografías ya que todo el entorno es muy fotogénico.

2.- Templo de Sanjusangen-do: 

“El nombre del templo hace referencia a los 33 sanjusan, (espacios que hay entre las 35 columnas del estrecho y alargado edificio) en las mismas albergan 1001 estatuas de Kannon, la diosa budista que tiene 1000 brazos. La gran Kannon está flanqueada a ambos lados por 500 imágenes menores de Kannon perfectamente alineadas. En realidad, no hay 500.000 brazos ya que según la ingeniosa formula matemática budista 40 brazos equivales a 1000 porque cada uno salva 25 mundos”. (Pequeña Guía de Japón. VIAJES PIRENE)

Los jardines exteriores son muy bonitos y agradables e invitan a la meditación, aunque al mediodía de este día soleado hay que buscar la sombra.

Ha llegado la hora de la comida, así que dejamos la tercera visita para después del descanso.

 Nos acercamos a un restaurante típico japonés donde descubrimos que no se precisa reserva pero la arbitrariedad del propietario hace que nosotros tengamos mesa pero los compañeros de viaje que llegan diez minutos más tarde, no sean atendidos. Aunque las mesas están vacías, les indican que están reservadas.

 También me sirve para conocer que los kimonos pueden alquilarse como si fuera una bicicleta cuando por la puerta del “restaurante” entran dos parejas que hablan italiano con acento milanés, les pregunto el porque del atuendo y me responden que lo han alquilado.


3) Templo de Kiyiomizu-dera


En este templo budista se repiten los rituales de la oración ante el buda, el lavarse las manos en la fuente.

“En la sala principal hay una gran terraza que se apoya sobre cientos de columnas y sobresale por encima de la ladera donde antiguamente se tiraban los fieles para conseguir fortuna en esta vida, si conseguías sobrevivir a los trece metros de caída claro. Debajo de esta sala está el manantial con tes canales donde los viajeros beben agua sagrada que se, según se cree, concede salud, longevidad y éxito en los estudios.”

Como todos los lugares que hemos visitado, se encuentra atestado de turistas y eso que está a punto de cerrar y ya no están los grupos escolares que giraban visitas por la mañana. 

A la vuelta a nuestro hotel, callejeamos por Ninenzaka, unas pocas calles llenas de comercios turísticos de alimentos, de objetos típicos, etc. Más abajo, el barrio de Gion, el barrio de las geikos, que al atardecer comienza a estar animado.


Y después de quince kilómetros en nuestro marcador, el día de las visitas religiosas se ha terminado.